noskrad
Poeta asiduo al portal
Puedes sentir el lento pasar del tiempo,
de la experiencia al paso siguiente en el desierto,
danza armoniosa de finos velos,
aunque sean millones, no pueden ocultar lo más bello.
Un suspiro lejano, una mirada que cautiva extraños,
ni el baile del agua, puede ahogar la llama del deseo,
ahora que el destino brinda oportunidades en secreto,
es cuestión de retomar lo que nos enseñaron nuestros ancestros.
Y vimos una estrella fugaz, que marco no un día más de esos,
ni la distancia del Nilo puede separar a dos mundos perfectos,
el trono está vacante, pero el bautizo está errante
Reina del más allá, guíanos hacia el camino triunfante.
El brillo en tus ojos, son ventanas de fuego,
cuanto calor y fortaleza en ellos veo,
puedo escuchar un grito en silencio,
un rugido en tu alma que pide libertad y perfectos momentos.
Mi mente dictó que no fue casualidad,
los rostros del destino, se apiadan de tus súbditos,
al mirar el recorrido de loas y triunfos,
se pueden palpar los rayos de luz entre la niebla y el humo.
Aunque esté en las tinieblas, aunque la vida haya perdido en batallas eternas,
te brindo mi lealtad, mi protección con tal de contemplar tu belleza,
Diosa y reina del desierto
Permíteme encontrar el oasis en éste eterno destierro.
Si antes he caído y he muerto,
es por pensar que lo que hacía era lo correcto,
pero ahora que puedo volar tan cerca del Sol,
no me importaría quemarme en tu corazón.
de la experiencia al paso siguiente en el desierto,
danza armoniosa de finos velos,
aunque sean millones, no pueden ocultar lo más bello.
Un suspiro lejano, una mirada que cautiva extraños,
ni el baile del agua, puede ahogar la llama del deseo,
ahora que el destino brinda oportunidades en secreto,
es cuestión de retomar lo que nos enseñaron nuestros ancestros.
Y vimos una estrella fugaz, que marco no un día más de esos,
ni la distancia del Nilo puede separar a dos mundos perfectos,
el trono está vacante, pero el bautizo está errante
Reina del más allá, guíanos hacia el camino triunfante.
El brillo en tus ojos, son ventanas de fuego,
cuanto calor y fortaleza en ellos veo,
puedo escuchar un grito en silencio,
un rugido en tu alma que pide libertad y perfectos momentos.
Mi mente dictó que no fue casualidad,
los rostros del destino, se apiadan de tus súbditos,
al mirar el recorrido de loas y triunfos,
se pueden palpar los rayos de luz entre la niebla y el humo.
Aunque esté en las tinieblas, aunque la vida haya perdido en batallas eternas,
te brindo mi lealtad, mi protección con tal de contemplar tu belleza,
Diosa y reina del desierto
Permíteme encontrar el oasis en éste eterno destierro.
Si antes he caído y he muerto,
es por pensar que lo que hacía era lo correcto,
pero ahora que puedo volar tan cerca del Sol,
no me importaría quemarme en tu corazón.