Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las luces del salón se fueron apagando lentamente,
en medio de la nada andamos tú y yo,
un par de libros con carátula circense
y un cuarto menguante que al vernos, se ocultó.
Parecía que la noche nos encontraba dormidos,
caminé despacio para no asustarte, amor,
desde ayer cargo los dos pies fríos,
pero al verte, recordé lo que es el calor.
Tu silueta danzando en la oscuridad,
grandezas de legiones milenarias,
tu risa va incendiando la ciudad
y las nubes son ahora dos galaxias.
Danzas, mis ojos no te dejan de mirar,
la vida es un manjar cuando apareces,
llegas y me dan ganas de respirar,
te marchas y los dioses envejecen.
Parecía que la madrugada nos encontraba despiertos,
me quedé mirándote sin llegarte a hablar,
me pregunto si los mares y desiertos
anhelan algo, como yo anhelo tu llegar.
en medio de la nada andamos tú y yo,
un par de libros con carátula circense
y un cuarto menguante que al vernos, se ocultó.
Parecía que la noche nos encontraba dormidos,
caminé despacio para no asustarte, amor,
desde ayer cargo los dos pies fríos,
pero al verte, recordé lo que es el calor.
Tu silueta danzando en la oscuridad,
grandezas de legiones milenarias,
tu risa va incendiando la ciudad
y las nubes son ahora dos galaxias.
Danzas, mis ojos no te dejan de mirar,
la vida es un manjar cuando apareces,
llegas y me dan ganas de respirar,
te marchas y los dioses envejecen.
Parecía que la madrugada nos encontraba despiertos,
me quedé mirándote sin llegarte a hablar,
me pregunto si los mares y desiertos
anhelan algo, como yo anhelo tu llegar.