Camy
Camelia Miranda
Ver de nuevo mi tierra
fue un abrazo de alegría,
a espaldas del dolor
y la mirada de una esperanza,
inacabada,
seducida y amarga.
Pero entre tanta miseria
salvando toda muralla de bandidos de ley,
la inocencia
respirando ante la expectación
y la jadeante emoción,
bautizó el encuentro,
la familia en rededor
testigo del milagro de ser,
de estar,
de la vida.
En mis brazos estás,
este hermoso treinta de marzo,
de felicidad,
de continuidad a nuestra estirpe.
En mi Venezuela sin luz.
Bienvenido Abraham Eduardo!!!!!