Dar tiempo al tiempo

Asklepios

Incinerando envidias
Ocurrió una tarde de invierno en la que esperé tanto que llegué a sentirme confundido. Pasó tanto tiempo que me vi siendo testigo de mi primera espera por amor.

Mientras aguardaba tu llegada, a mis pensamientos les dio tiempo a recorrer un laberinto anárquico de suposiciones y posibilidades, cada cual más absurda a la par que agobiante a la anterior.

Pasó tanto tiempo, que llegué a sentir repugnante todo esto del querer. Por fortuna, sin saber por qué, entré en un aliviante estado de paz, que me hizo olvidar todo lo hasta entonces imaginado.

Volví a mirar el reloj. Llevaba allí más de hora y media esperando y, aunque dudé si seguir esperando o no, finalmente, decidí marchar.

Y así es como fue mi primera y última cita por internet.
 
Ocurrió una tarde de invierno en la que esperé tanto que llegué a sentirme confundido. Pasó tanto tiempo que me vi siendo testigo de mi primera espera por amor.

Mientras aguardaba tu llegada, a mis pensamientos les dio tiempo a recorrer un laberinto anárquico de suposiciones y posibilidades, cada cual más absurda a la par que agobiante a la anterior.

Pasó tanto tiempo, que llegué a sentir repugnante todo esto del querer. Por fortuna, sin saber por qué, entré en un aliviante estado de paz, que me hizo olvidar todo lo hasta entonces imaginado.

Volví a mirar el reloj. Llevaba allí más de hora y media esperando y, aunque dudé si seguir esperando o no, finalmente, decidí marchar.

Y así es como fue mi primera y última cita por internet.
Un bello análisis donde el tiempo sirve para recrear momentos.
se puede considerar que en cierta forma resultó positivo.
me gustó. saludos amables de luzyabsenta
 

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