Antes que los pájaros sean bandadas,
que el sabor sea fruta;
que el tiempo, esperanza...
Te esperé, miles de años,
junto a las azules montañas
donde sol y cielo
son estrellas de un mismo credo.
Antes que el fuego sea ceniza,
que la palabra sea poesía;
que el camino, desencuentro...
Te esperé, anónimo y sediento,
en la soledad de los sueños
donde, como hablando de a dos,
le dabas sentido a lo viviente.
Con pasaje capicúa te esperé
antes de los tristes desembarcos
donde, con dulzura de arco iris,
tu ángel y el mío se volvieron niños.
que el sabor sea fruta;
que el tiempo, esperanza...
Te esperé, miles de años,
junto a las azules montañas
donde sol y cielo
son estrellas de un mismo credo.
Antes que el fuego sea ceniza,
que la palabra sea poesía;
que el camino, desencuentro...
Te esperé, anónimo y sediento,
en la soledad de los sueños
donde, como hablando de a dos,
le dabas sentido a lo viviente.
Con pasaje capicúa te esperé
antes de los tristes desembarcos
donde, con dulzura de arco iris,
tu ángel y el mío se volvieron niños.