De Adriano a Plotina

artemisa

Poeta recién llegado
Tus campanas laten en mi sien.
Acudo al llamado embriagante
de mi noche con tus fuegos.
Háblame, dime tus historias
en mi piel.
Abrázame para sentir un eco,
un alma gemela,
un dios par que está a mi lado.
Lágrimas por la felicidad de tenerte en mis umbrales.
Lágrimas por la tristeza del inicio de nuevas despedidas,
y porque Eros en tu voz aún no me nombra,
no me invita a lo que yo descubro en ti.
En la pasión que ardo
está tu audible voz,
mi pecho bien desnudo
en recuperación
de pasadas heridas.
Tu mirar me sanó
de equivocadas miras
en mi sordo latir
y el destino en unción
descendió hasta la búsqueda
de mi deseo fugaz
y encontré mis anhelos
en un cuerpo perfecto
que quiero amar sin fin.
Tú eres ese ideal
que se esculpe en el mármol
para hacerte un altar
que endiosa la belleza
de lo que eres en mí,
castas llamas en fluír
y mil delicias sin probar.
Te pienso en mi alegría.
Eres la música que no escribo
porque mediría insondables realidades.
Te escucho en la voz de idealidades
que me cantan la esencia de tu ser.
Te sigo en las huellas
de quien desdibuja todos mis caminos
laberínticos, perdidos,
y me inventa nuevas rutas
con exóticos oasis
que extraigan de un espejismo
mi armonía con tu ser.
Te siento en la bravura del silencio
que me azota,
se roba mis razones,
ausculta en indómito mirar
la voluntad de tu aguerrido pecho,
convoca la movilidad de todos mis espacios
que se nutren de tu aparecer efímero.
En todo tu admirado existir,
me asomo para asir a Eros
junto a mi antiguo tormento.
Cuando estoy cerca de ti
se detiene el aire del recinto,
se esfuman mis palabras inarticulables,
se paraliza mi ser
por miedo a hablarte,
por miedo a irrespetarte
con el sólo placer
de verte y escucharte.
Escribo, pienso, deliro, siento
cómo existes en mis sueños,
en los mitos te recreo.
Busco engranajes que aligeren
y armonicen
el rodar de mi tiempo,
y me asimilo a los giros
de tu astro en movimiento.
Acicalo fantásticas utopías,
y en edenes plausibles de palabras y conciertos,
me regalas la música
de tus ritmados momentos.
Cuando te contemplo en secreto,
restituyo tu visión en mis silencios.
 
Trabajo muy interesante, con riqueza de imágenes y muy buen título que evoca a un título de Yourcenar.

Me gustaron especialemente estos versos

Te pienso en mi alegría.
Eres la música que no escribo
porque mediría insondables realidades.



Mi Bienvenida a Mundo Poesía y un saludo desde Buenos Aires.
 

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