DEJAVU
Poeta adicto al portal
De allá, de la cuenca virgen
vienen los recuerdos de un amor sincero;
calcomanía mental
patrocinada por los vientos del norte
donde las avecillas de pecho azul
marcan certeras el término del otoño boreal.
De allá, de la fotografía de un pasado feliz,
donde se han estampado sutiles en tiempo
tus lágrimas de azúcar,
formando una nueva constelación
lejos de las estrellas,
danzando silentes con pasión.
Casi puedo percibir el olor de tus ropas,
matizadas por las últimas flores de la estación;
y tu piel, ah, tu piel;
la mismísima crema con que me cubrí del sol,
y en las noches tercia se vestía de copas.
De allá, de tus ojos,
donde yo viví.
vienen los recuerdos de un amor sincero;
calcomanía mental
patrocinada por los vientos del norte
donde las avecillas de pecho azul
marcan certeras el término del otoño boreal.
De allá, de la fotografía de un pasado feliz,
donde se han estampado sutiles en tiempo
tus lágrimas de azúcar,
formando una nueva constelación
lejos de las estrellas,
danzando silentes con pasión.
Casi puedo percibir el olor de tus ropas,
matizadas por las últimas flores de la estación;
y tu piel, ah, tu piel;
la mismísima crema con que me cubrí del sol,
y en las noches tercia se vestía de copas.
De allá, de tus ojos,
donde yo viví.
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