De amor trenzada

Qalat Chabir

Poeta que considera el portal su segunda casa
La luz con el tiempo dentro.
(J. Ramón Jiménez)

No existen corazones con el latido roto
sino sombras con el tiempo dentro.



En este abrir y cerrar de abrazos
es el amor más que el dolor temprano y naces.
Sólo tú al borde de la imposible metamorfosis,
sólo tú naciendo al instante vano
donde creces de amor trenzada,
apenas la niebla cubre un pecho y lo derramas.

Labios tímidos llamando pájaros para que te oigan;
y vuelvas y vuelan al pequeño círculo de tu árbol colorido.
Ah! Tú atardecida de la tierra impune del verso
que haces nidos de las nubes
y con el trino y el jolgorio de tu casa en fiesta
creces la flor heredada de tu nombre.

Quisiera nacerte fuego
por el desfiladero antiguo de una melancolía incierta
y con tanta fuerza que contagiase al universo
de razones para sanarnos.
Caminarte y retrocederte para encontrarte de nuevo,
caminarte como al trigo que hablas y que no hablas,
caminarte despacio como el sol tu desnudez.

Eres tú;
y también eres un disturbio dentro soñando
a solas contigo.
Tenerte y contenerte con los brazos a un sólo pecho.
Abrirte con pecado al humo desnudo de mi boca
y colmarte de agostos tus labios fieles de ahora.
No quiero correr tu cuerpo como si la lluvia no existiese
sino ataviado con el diminuto espíritu
en ruina de lo imprevisible.

Mas me incendio a cada onda
de alas verdes resucitada:
rayo puro que asfixia de un ocre iluminado al desamor.

Es Enero donde un corazón prorroga
un sentimiento de culpa invicto.
 
Última edición:
La luz con el tiempo dentro.
(J. Ramón Jiménez)

No existen corazones con el latido roto
sino sombras con el tiempo dentro.



En este abrir y cerrar de abrazos
es el amor más que el dolor temprano y naces.
Sólo tú al borde de la imposible metamorfosis,
sólo tú naciendo al instante vano
donde creces de amor trenzada,
apenas la niebla cubre un pecho y lo derramas.

Labios tímidos llamando pájaros para que te oigan;
y vuelvas y vuelan al pequeño círculo de tu árbol colorido.
Ah! Tú atardecida de la tierra impune del verso
que haces nidos de las nubes
y con el trino y el jolgorio de tu casa en fiesta
creces la flor heredada de tu nombre.

Quisiera nacerte fuego
por el desfiladero antiguo de una melancolía incierta
y con tanta fuerza que contagiase al universo
de razones para sanarnos.
Caminarte y retrocederte para encontrarte de nuevo,
caminarte como al trigo que hablas y que no hablas,
caminarte despacio como el sol tu desnudez.

Eres tú;
y también eres un disturbio dentro soñando
a solas contigo.
Tenerte y contenerte con los brazos a un sólo pecho.
Abrirte con pecado al humo desnudo de mi boca
y colmarte de agostos tus labios fieles de ahora.
No quiero correr tu cuerpo como si la lluvia no existiese
sino ataviado con el diminuto espíritu
en ruina de lo imprevisible.

Mas me incendio a cada onda
de alas verdes resucitada:
rayo puro que asfixia de un ocre iluminado al desamor.

Es Enero donde un corazón prorroga
un sentimiento de culpa invicto.
Precioso poema escrito con un bello lenguaje poético, el verso y título del poema "de amor trenzada" me parece maravilloso. Me ha encantado leerte amigo Qalat. Un abrazo. Paco.
 
La luz con el tiempo dentro.
(J. Ramón Jiménez)

No existen corazones con el latido roto
sino sombras con el tiempo dentro.



En este abrir y cerrar de abrazos
es el amor más que el dolor temprano y naces.
Sólo tú al borde de la imposible metamorfosis,
sólo tú naciendo al instante vano
donde creces de amor trenzada,
apenas la niebla cubre un pecho y lo derramas.

Labios tímidos llamando pájaros para que te oigan;
y vuelvas y vuelan al pequeño círculo de tu árbol colorido.
Ah! Tú atardecida de la tierra impune del verso
que haces nidos de las nubes
y con el trino y el jolgorio de tu casa en fiesta
creces la flor heredada de tu nombre.

Quisiera nacerte fuego
por el desfiladero antiguo de una melancolía incierta
y con tanta fuerza que contagiase al universo
de razones para sanarnos.
Caminarte y retrocederte para encontrarte de nuevo,
caminarte como al trigo que hablas y que no hablas,
caminarte despacio como el sol tu desnudez.

Eres tú;
y también eres un disturbio dentro soñando
a solas contigo.
Tenerte y contenerte con los brazos a un sólo pecho.
Abrirte con pecado al humo desnudo de mi boca
y colmarte de agostos tus labios fieles de ahora.
No quiero correr tu cuerpo como si la lluvia no existiese
sino ataviado con el diminuto espíritu
en ruina de lo imprevisible.

Mas me incendio a cada onda
de alas verdes resucitada:
rayo puro que asfixia de un ocre iluminado al desamor.

Es Enero donde un corazón prorroga
un sentimiento de culpa invicto.
un poema enriquecedor y lleno de un sentimiento único, grato leerle
 
La luz con el tiempo dentro.
(J. Ramón Jiménez)

No existen corazones con el latido roto
sino sombras con el tiempo dentro.



En este abrir y cerrar de abrazos
es el amor más que el dolor temprano y naces.
Sólo tú al borde de la imposible metamorfosis,
sólo tú naciendo al instante vano
donde creces de amor trenzada,
apenas la niebla cubre un pecho y lo derramas.

Labios tímidos llamando pájaros para que te oigan;
y vuelvas y vuelan al pequeño círculo de tu árbol colorido.
Ah! Tú atardecida de la tierra impune del verso
que haces nidos de las nubes
y con el trino y el jolgorio de tu casa en fiesta
creces la flor heredada de tu nombre.

Quisiera nacerte fuego
por el desfiladero antiguo de una melancolía incierta
y con tanta fuerza que contagiase al universo
de razones para sanarnos.
Caminarte y retrocederte para encontrarte de nuevo,
caminarte como al trigo que hablas y que no hablas,
caminarte despacio como el sol tu desnudez.

Eres tú;
y también eres un disturbio dentro soñando
a solas contigo.
Tenerte y contenerte con los brazos a un sólo pecho.
Abrirte con pecado al humo desnudo de mi boca
y colmarte de agostos tus labios fieles de ahora.
No quiero correr tu cuerpo como si la lluvia no existiese
sino ataviado con el diminuto espíritu
en ruina de lo imprevisible.

Mas me incendio a cada onda
de alas verdes resucitada:
rayo puro que asfixia de un ocre iluminado al desamor.

Es Enero donde un corazón prorroga
un sentimiento de culpa invicto.
Ayyy Qalat qué profundos y sensibles son tus enamorados versos, la savia de la vida incendiando nuestro fuero interno por un sentimiento de amor que nos asfixia y al mismo tiempo hace latir el corazón. Preciosos tus versos, me ha encantado leerlos. Besazos con admiración y cariño....muáááá....
 

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