Sira
Poeta fiel al portal
De amores y monstruos
Eres mío.
No importa cuán cerca.
No importa cuán lejos.
Eres mío.
A pesar de tus prominentes barreras.
A pesar de tus soterrados miedos.
Eres, por derecho, sólo mío.
Los fantasmas que se retuercen,
indelebles, en tu mente
se tornan en sombras astadas,
alargadas, a tus espaldas.
Porque ya no estoy contigo.
Y porque, a pesar de los pesares,
todavía sigues siendo mío.
Nuestros recuerdos son fúnebres altares
y nuestro amor, un monstruo hambriento.
Apenas más que una bofetada al intelecto
de dos seres solitarios, alienados, despreciables.
¿No te resulta, acaso, tan burlón como punzante
que seas el tesoro más valioso que aún conservo?
Más pronto que tarde, volverás a morder el cebo.
Eres mío.
No importa cuán cerca.
No importa cuán lejos.
Eres mío.
A pesar de tus prominentes barreras.
A pesar de tus soterrados miedos.
Eres, por derecho, sólo mío.
Los fantasmas que se retuercen,
indelebles, en tu mente
se tornan en sombras astadas,
alargadas, a tus espaldas.
Porque ya no estoy contigo.
Y porque, a pesar de los pesares,
todavía sigues siendo mío.
Nuestros recuerdos son fúnebres altares
y nuestro amor, un monstruo hambriento.
Apenas más que una bofetada al intelecto
de dos seres solitarios, alienados, despreciables.
¿No te resulta, acaso, tan burlón como punzante
que seas el tesoro más valioso que aún conservo?
Más pronto que tarde, volverás a morder el cebo.