GRECHKA LEE MALDONADO
Poeta que considera el portal su segunda casa
!He aquí, te encuentras frente a mi!
¡quien lo diría! ¡después de tanto tiempo!
¡tu frente a mi cargando un ramo de rosas rojas!
con el rubor de tus mejillas,
mostrando la amargura de la vergüenza,
anidando en tu pecho tal vez un poco de ternura,
Aquella que olvidada dejaste en penumbras
!He aquí, reproches que arrojas frente a mí!
como dardos en tu boca,
los rastros del pasado se alimentan de tu mente,
y resurgen de tus labios una lluvia de recuerdos,
que inundan tu cielo derrumbado,
aquel que dejaste secar de hastío,
Por la insensatez de tu abandono
!He aquí, te postras ante mí con tu ego herido!
tartamudeando palabras sin sentido,
tratando de que yo aun te escuche,
recuentos del fracaso,
caminos manchados por el tiempo,
cenizas de un volcán extinto,
¡Y tú ahogándote en su helada lava!
!He aquí, te encuentras frente a mí!
¡quien lo diría! ¡después de tanto tiempo!
¡aun te atreves mirarme a los ojos!
replicando ser la victima en todo,
argumentando la pérdida de tu tiempo,
el desespero de tu alma,
El desconcierto de tus días
!He aquí, me encuentro frente a ti!
¡quien lo diría! ¡después de tanto tiempo!
Yo saboreando el triunfo de mis cartas,
mirándote fijamente a los ojos,
sin doblegar mi frente,
sin flaquear ni por un segundo mi mirada,
¡Hoy te digo que de aquello ya no queda nada!
¡quien lo diría! ¡después de tanto tiempo!
¡tu frente a mi cargando un ramo de rosas rojas!
con el rubor de tus mejillas,
mostrando la amargura de la vergüenza,
anidando en tu pecho tal vez un poco de ternura,
Aquella que olvidada dejaste en penumbras
!He aquí, reproches que arrojas frente a mí!
como dardos en tu boca,
los rastros del pasado se alimentan de tu mente,
y resurgen de tus labios una lluvia de recuerdos,
que inundan tu cielo derrumbado,
aquel que dejaste secar de hastío,
Por la insensatez de tu abandono
!He aquí, te postras ante mí con tu ego herido!
tartamudeando palabras sin sentido,
tratando de que yo aun te escuche,
recuentos del fracaso,
caminos manchados por el tiempo,
cenizas de un volcán extinto,
¡Y tú ahogándote en su helada lava!
!He aquí, te encuentras frente a mí!
¡quien lo diría! ¡después de tanto tiempo!
¡aun te atreves mirarme a los ojos!
replicando ser la victima en todo,
argumentando la pérdida de tu tiempo,
el desespero de tu alma,
El desconcierto de tus días
!He aquí, me encuentro frente a ti!
¡quien lo diría! ¡después de tanto tiempo!
Yo saboreando el triunfo de mis cartas,
mirándote fijamente a los ojos,
sin doblegar mi frente,
sin flaquear ni por un segundo mi mirada,
¡Hoy te digo que de aquello ya no queda nada!
:: todo el poema es una maravilla pero el final simplemente espectacular. Aveces ya no hay segundas oportunidades... un placer estar es tu espacio, saludos desde México
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