El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde que subí las cumbres
y el aire azotó mi cara,
sintiendo su guante blanco
de caricia y estocada.
Desde que miré los valles
y me sumí en su templanza,
atrapándome el mutismo
en un sepulcro sin causa.
Desde que emprendí senderos
que prometían el alba
y me acecharon sus lobos
con noches de miel amarga.
Desde que el cielo y el tártaro.
Desde que el sol y la escarcha.
Desde que el mar y la estepa.
Desde que el cerca y la Antártida.
Desde que el pájaro ambiguo
me juró sus libres alas:
Es así que así me ando,
paso lento, vista errática,
de luz y sombra, vacía;
así es, como sonámbula.
Desde que creí en arcángeles
de arena y cal y, en su trampa,
me embriagué del espejismo
de la copa del Nirvana.
-Eva-