MARCEBAHIA
Poeta recién llegado
Ayer quise tus besos en mi espalda,
tus manos firmes sujetando mi cintura.
Deseé tu boca recorriendo lujuriosa
cada centímetro de mi piel ardiendo en llamas.
Ayer me urgía sentir en mi tu cuerpo de hombre
apagando mi sed, gimiendo en brama.
Y me tendí en la cama, desnuda y entregada
y me vendé los ojos para sentir también el alma.
En silencio absoluto recorrí mis montes
sintiendo mi respiración acelerada.
Como alas de mariposa mis dos manos
emprendieron vuelo sin rumbo a lo lejano.
Y la brisa que sutil por la ventana entraba
hizo lo suyo al penetrar hasta mi sábana.
En la penumbra de mi cuarto solitaria,
Ya arqueada de placer, grité extasiada.
Ayer quise ser tuya, y fuí tan mía,
que hoy no me alcanza tu pasión tan limitada.
tus manos firmes sujetando mi cintura.
Deseé tu boca recorriendo lujuriosa
cada centímetro de mi piel ardiendo en llamas.
Ayer me urgía sentir en mi tu cuerpo de hombre
apagando mi sed, gimiendo en brama.
Y me tendí en la cama, desnuda y entregada
y me vendé los ojos para sentir también el alma.
En silencio absoluto recorrí mis montes
sintiendo mi respiración acelerada.
Como alas de mariposa mis dos manos
emprendieron vuelo sin rumbo a lo lejano.
Y la brisa que sutil por la ventana entraba
hizo lo suyo al penetrar hasta mi sábana.
En la penumbra de mi cuarto solitaria,
Ya arqueada de placer, grité extasiada.
Ayer quise ser tuya, y fuí tan mía,
que hoy no me alcanza tu pasión tan limitada.