Pero el barco con rostro de cartón,
la lengua del perro
el paladar del valle
y el ratoncillo perdido entre las multitudes…
pero las moscas de lo dulce
los lamparones de las oseras
la noche que habla con voz de mar
y las cálidas ventanas que se abren por esos poemas apilados,
esos rugidos de la hondura y la espesura
ese arbolillo que debe andar en los huesos por el frío,
el árbol que despierta con los trinos,
el chispeante pinar
y ese árbol que tiene el pecho a puñados
los nudos de trapo y los cimientos de grafito…