Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
La calamidad mató su ganado, su familia, su integridad,
la peste, mi amiga, hizo sucumbir a todos por igual,
los sollozos en una calle amargada,
los gritos de desesperación traían un nuevo comienzo.
Rodeado de muerte, rodeado de calamidad,
un sabor agrio que debe ser bebido con calma,
un paraíso que se pudre en su propia inperfección,
las ratas huyen asustadas, este lugar ni siquiera es apropiado para ellas.
No te sientas como la noche, aquí hay incluso más oscuridad,
el rastro que fue dejado no será fácilmente limpiado,
pero este es el inicio en medio de la nada, tus lágrimas fueron necesarias
para que entendieras lo que traerá el mañana.
- Pablo Martínez Alonso -
la peste, mi amiga, hizo sucumbir a todos por igual,
los sollozos en una calle amargada,
los gritos de desesperación traían un nuevo comienzo.
Rodeado de muerte, rodeado de calamidad,
un sabor agrio que debe ser bebido con calma,
un paraíso que se pudre en su propia inperfección,
las ratas huyen asustadas, este lugar ni siquiera es apropiado para ellas.
No te sientas como la noche, aquí hay incluso más oscuridad,
el rastro que fue dejado no será fácilmente limpiado,
pero este es el inicio en medio de la nada, tus lágrimas fueron necesarias
para que entendieras lo que traerá el mañana.
- Pablo Martínez Alonso -