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Baja de la vertiente una suave brisa,
el mar en calma lleva las varices de su piel
escritas en su alma etérea y de cristal,
palabras cubiertas de besos y de caricias,
voces dejadas en la anatomía rota de la arena,
y noto como su voz lejana me llama,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Enfrente, el cernícalo quieto en el cielo espera,
se mantiene en el aire atento a los pasos
que como yo, se desvanecen por el sendero,
a los que como yo llevan a cuestas
a su corazón sangrante en la baranda
donde la tierra abrupta se une con el mar…
Y noto como ellos unidos me llaman,
como el cernícalo inerte también me espera,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Rompo el silencio con mis pasos raudos,
camino junto a desconocidos sin rumbo,
y contemplo al mar en calma a lo lejos,
como sus labios se unen al acantilado
y como sus dedos acarician las rocas erosionadas,
en el horizonte las nubes reposan oscuras
a la espera de echar una cortina de lluvia
sobre los que como yo a solas caminan,
a los que como yo van en busca de su corazón
a la sombra del faro que no alumbra en el puerto,
y noto como alguien me llama a lo lejos,
como me mira a través de una ventana,
sé que su corazón se desboca al verme
y su boca se oprime esperando a mis labios…
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Baja de la vertiente una suave brisa,
el mar en calma lleva las varices de su piel
escritas en su alma etérea y de cristal,
palabras cubiertas de besos y de caricias,
voces dejadas en la anatomía rota de la arena,
y noto como su voz lejana me llama,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Enfrente, el cernícalo quieto en el cielo espera,
se mantiene en el aire atento a los pasos
que como yo, se desvanecen por el sendero,
a los que como yo llevan a cuestas
a su corazón sangrante en la baranda
donde la tierra abrupta se une con el mar…
Y noto como ellos unidos me llaman,
como el cernícalo inerte también me espera,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Rompo el silencio con mis pasos raudos,
camino junto a desconocidos sin rumbo,
y contemplo al mar en calma a lo lejos,
como sus labios se unen al acantilado
y como sus dedos acarician las rocas erosionadas,
en el horizonte las nubes reposan oscuras
a la espera de echar una cortina de lluvia
sobre los que como yo a solas caminan,
a los que como yo van en busca de su corazón
a la sombra del faro que no alumbra en el puerto,
y noto como alguien me llama a lo lejos,
como me mira a través de una ventana,
sé que su corazón se desboca al verme
y su boca se oprime esperando a mis labios…
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Baja de la vertiente una suave brisa,
el mar en calma lleva las varices de su piel
escritas en su alma etérea y de cristal,
palabras cubiertas de besos y de caricias,
voces dejadas en la anatomía rota de la arena,
y noto como su voz lejana me llama,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Enfrente, el cernícalo quieto en el cielo espera,
se mantiene en el aire atento a los pasos
que como yo, se desvanecen por el sendero,
a los que como yo llevan a cuestas
a su corazón sangrante en la baranda
donde la tierra abrupta se une con el mar…
Y noto como ellos unidos me llaman,
como el cernícalo inerte también me espera,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Rompo el silencio con mis pasos raudos,
camino junto a desconocidos sin rumbo,
y contemplo al mar en calma a lo lejos,
como sus labios se unen al acantilado
y como sus dedos acarician las rocas erosionadas,
en el horizonte las nubes reposan oscuras
a la espera de echar una cortina de lluvia
sobre los que como yo a solas caminan,
a los que como yo van en busca de su corazón
a la sombra del faro que no alumbra en el puerto,
y noto como alguien me llama a lo lejos,
como me mira a través de una ventana,
sé que su corazón se desboca al verme
y su boca se oprime esperando a mis labios…
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Baja de la vertiente una suave brisa,
el mar en calma lleva las varices de su piel
escritas en su alma etérea y de cristal,
palabras cubiertas de besos y de caricias,
voces dejadas en la anatomía rota de la arena,
y noto como su voz lejana me llama,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Enfrente, el cernícalo quieto en el cielo espera,
se mantiene en el aire atento a los pasos
que como yo, se desvanecen por el sendero,
a los que como yo llevan a cuestas
a su corazón sangrante en la baranda
donde la tierra abrupta se une con el mar…
Y noto como ellos unidos me llaman,
como el cernícalo inerte también me espera,
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Rompo el silencio con mis pasos raudos,
camino junto a desconocidos sin rumbo,
y contemplo al mar en calma a lo lejos,
como sus labios se unen al acantilado
y como sus dedos acarician las rocas erosionadas,
en el horizonte las nubes reposan oscuras
a la espera de echar una cortina de lluvia
sobre los que como yo a solas caminan,
a los que como yo van en busca de su corazón
a la sombra del faro que no alumbra en el puerto,
y noto como alguien me llama a lo lejos,
como me mira a través de una ventana,
sé que su corazón se desboca al verme
y su boca se oprime esperando a mis labios…
¡Pero yo sigo atado a este suelo de coral!
Que bonita entrega, que hermoso pintas los paisajes. Pareciera poeta que a tu lado hacemos el camino...
Aun atado a los corales, cuando el alma se propone llegar, cuando el amor es mas veloz que los pasos, cuando el deseo se hace dueño de la piel, aunque no llegue a destino, habrá derramado tanta hermosura, tanta vida que, no se echará de menos no tocar la cinta de meta.
Como siempre, mi querido poeta de la sierra, mis aplausos son para ti...
Besos, amigo mio.