Orfelunio
Poeta veterano en el portal
De carácter indiscreto
Para ser de los hombres maestro
necesitas el don de lograr,
de los hombres el habla del diestro
con los duendes de aquí para allá.
Como sabes de nuevos inventos
y los números pueden fallar,
dejas ceros de puesto y funestos
los ordenas delante y detrás.
El maestro no enseña ni entiende
lo que debe enseñar el rodar,
del alumno que todo lo aprende
parvulario en el arte de andar.
El camino no lleva a la meta
ni la meta te lleva al final,
que mentiras de grande silueta
se construyen sin ver la verdad.
Los cómodos caminos ya descienden
a los duros senderos.
En los puentes colgantes
reflorecen jardines
del aroma profundo,
que dentella el sepulcro
de los ángeles muertos
Las nadas nada a todos se le encienden.
Como dos gotas de lluvia
que desprende un cielo de agua,
te encontré mojada y limpia
con el brillo en la mirada;
y al mirarte poco a poco
oscurecido el sol y en calma,
me alumbró sólo belleza
que a un diamante dio la talla.
La mar en blanco y negro tiene el poso
y el día en nubes muertas va pasando
con triste resoplar alimentando
tormentas que impondrán lo tenebroso.
¿Qué me espera en la muerte cautiverio
donde el tiempo detiene su andadura
sin poder levitar la cara oscura
que oculta su mirada al cementerio?
Me esperan calaveras y sus morbos
que en tierras permanecen sin destino,
los ángeles sin ángulo y sin metro;
miradas ondulantes de los olmos,
las cuevas con sus antros palpitantes
y gritos que alumbraban el camino
Los iris no concluyen en los polvos
si el viento es de carácter indiscreto.
Para ser de los hombres maestro
necesitas el don de lograr,
de los hombres el habla del diestro
con los duendes de aquí para allá.
Como sabes de nuevos inventos
y los números pueden fallar,
dejas ceros de puesto y funestos
los ordenas delante y detrás.
El maestro no enseña ni entiende
lo que debe enseñar el rodar,
del alumno que todo lo aprende
parvulario en el arte de andar.
El camino no lleva a la meta
ni la meta te lleva al final,
que mentiras de grande silueta
se construyen sin ver la verdad.
Los cómodos caminos ya descienden
a los duros senderos.
En los puentes colgantes
reflorecen jardines
del aroma profundo,
que dentella el sepulcro
de los ángeles muertos
Las nadas nada a todos se le encienden.
Como dos gotas de lluvia
que desprende un cielo de agua,
te encontré mojada y limpia
con el brillo en la mirada;
y al mirarte poco a poco
oscurecido el sol y en calma,
me alumbró sólo belleza
que a un diamante dio la talla.
La mar en blanco y negro tiene el poso
y el día en nubes muertas va pasando
con triste resoplar alimentando
tormentas que impondrán lo tenebroso.
¿Qué me espera en la muerte cautiverio
donde el tiempo detiene su andadura
sin poder levitar la cara oscura
que oculta su mirada al cementerio?
Me esperan calaveras y sus morbos
que en tierras permanecen sin destino,
los ángeles sin ángulo y sin metro;
miradas ondulantes de los olmos,
las cuevas con sus antros palpitantes
y gritos que alumbraban el camino
Los iris no concluyen en los polvos
si el viento es de carácter indiscreto.