Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Mi madre derramó la tinta roja sobre el lienzo, tratando de limpiarlo lo esparció en todo su largo. Realmente no sabía como arreglarlo, así que dibujé algunos animales, personas y dinosaurios... Pero nada quedó como quería. Quizá con nuevos colores algo mejoraría, azul en diferentes tonos puse, amarillos, negros y grises. En el fondo eran sólo manchones buscando sentido, hasta que en mi mente el sol apareció y de esta forma, el ocaso nació.
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