AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
DE COLORES…
Con sus dedos, luego del amor;
tamborileaba en mi piel, cerca
del alma y una lágrima dulce como
sus labios, anunciaba el alba como
alondra que espera toda la noche,
para derramar con su canto el amor.
Ese amor que solo las flores pueden
ofrecer, sin dolores, sin luchas sin
tristezas, porque todo tiene color.
Después su canto; y sin ser sirena,
encantaba toda mi mañana y mi vida.
Los candiles se apagaban y el aire,
suave como sus dedos, traían su espliego;
y yo temblaba por su distancia, a dos
metros de mis manos, la extrañaba,
con el olor del café costarricense. ¡AY!
mujer: que responsable has sido de
este amor, que no se muere y que me
hace vivir como un maniático amante.
augus 18 marzo 2015.
Con sus dedos, luego del amor;
tamborileaba en mi piel, cerca
del alma y una lágrima dulce como
sus labios, anunciaba el alba como
alondra que espera toda la noche,
para derramar con su canto el amor.
Ese amor que solo las flores pueden
ofrecer, sin dolores, sin luchas sin
tristezas, porque todo tiene color.
Después su canto; y sin ser sirena,
encantaba toda mi mañana y mi vida.
Los candiles se apagaban y el aire,
suave como sus dedos, traían su espliego;
y yo temblaba por su distancia, a dos
metros de mis manos, la extrañaba,
con el olor del café costarricense. ¡AY!
mujer: que responsable has sido de
este amor, que no se muere y que me
hace vivir como un maniático amante.
augus 18 marzo 2015.