Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella estaba sola, esquiando por esas pendientes de las cumbres nevadas.
Corría peligro, y desenfundó su espada.
Al otro lado del puente, un gigante.
Yo, cuando me di cuenta, casi me espanto.
Acudí en su ayuda, porque tengo una panza de Buddha. Me alimento, frecuentemente.
No paso hambre.
Y platiqué con el hermoso cíclope. Tenía un ojo en la frente. Él insistía, mirándome.
Creyó ver en mí, una amazona a caballo.
Creyó ver en mí, una Aldonza Lorenzo. Dulcinea del Toboso.
Le dije: Necesitas reposo. Pero él buscaba pollos asados, melones y melocotones.
Duraznos.
Fuimos al valle, junto al asno.
Fuimos con los bueyes, tirando del carromato.
Y en la huerta, el hercúleo hambriento, casi me mata.
Dijo: ¡ Eres macho ! Muy francés y gabacho. Quiero estar borracho.
Para soportar mi existencia.
Me hace falta prudencia.
Conocimiento y Sabiduría.
Responsabilidad. Y además, inocencia y decencia.
Tomé a mi amiga de la mano, y salimos corriendo. Luego, en una iglesia, nos casamos.
Corría peligro, y desenfundó su espada.
Al otro lado del puente, un gigante.
Yo, cuando me di cuenta, casi me espanto.
Acudí en su ayuda, porque tengo una panza de Buddha. Me alimento, frecuentemente.
No paso hambre.
Y platiqué con el hermoso cíclope. Tenía un ojo en la frente. Él insistía, mirándome.
Creyó ver en mí, una amazona a caballo.
Creyó ver en mí, una Aldonza Lorenzo. Dulcinea del Toboso.
Le dije: Necesitas reposo. Pero él buscaba pollos asados, melones y melocotones.
Duraznos.
Fuimos al valle, junto al asno.
Fuimos con los bueyes, tirando del carromato.
Y en la huerta, el hercúleo hambriento, casi me mata.
Dijo: ¡ Eres macho ! Muy francés y gabacho. Quiero estar borracho.
Para soportar mi existencia.
Me hace falta prudencia.
Conocimiento y Sabiduría.
Responsabilidad. Y además, inocencia y decencia.
Tomé a mi amiga de la mano, y salimos corriendo. Luego, en una iglesia, nos casamos.
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