
De cómo descubrí que eras el faro
que me salva de todas las tormentas,
fue una de esas noches que iba a tientas
empapada de amargo desamparo.
En la playa final en la que varo,
aun percibo la luz con que me alientas
y siento la esperanza que alimentas
mostrándome otro cielo limpio y claro.
Igual que un faro mítico te yergues
como testigo fiel de mi naufragio.
Los restos de los versos que rescatas,
son de largos silencios el presagio.
¡Sácame de las sombras no postergues
el vuelo libertario que desatas!
Archivos adjuntos
Última edición: