angelsinalma
Poeta recién llegado
Si éstas horas burguesas,
con su lapidario sonido de voces
semi apagadas,
no estuviesen acompañadas
por mi profunda charla,
con los ángeles de plástico
y su filosofía caritativa,
que me obligan a esperar y rogar el desmayo.
Mientras tú solo exiges:
que el color debe rimar con el talle,
el vestido debe besar a la noche,
y esa seriedad con la que batallas
las cuestiones.
Te miro ,
con la sorpresa del regalo esperado
en una prófuga navidad,
sin que te des cuenta,
que para mi alma eres, un altar de soles.
Mientras se derrite, cada vez
que ese pequeño telón se abre,
solo para preguntarme;
si el pétalo es el indicado,
si te queda bien.
¡De pronto rompe el infinito un grito!,
culpando a las caderas de inhumanas,
llorando sobre las montañas de prendas,
que solo Dios sabe,
por cual te decidirás.
Y , solo te miro,
mas allá de lo que el espejo presume,
enamorado de esos caprichos inmortales,
y esa importancia divina
que tu esencia le da,
a la compra de nuevas alas.
Algún demonio me tiene piedad,
por fin te decides,
aunque siempre es con lo menos esperado,
es más , afirmas que es con lo que
habías soñado.
Y que puedo hacer,
si todo mi cuerpo lo confirma,
solo por verte sonreír.
Hasta las estrellas,
que salieron hace siglos,
lucen sensibles,
cuando me tomas la mano,
y como a un presidiario ordenas,
que ya nos debemos ir.
Tal vez preguntarás si te quiero,
y a eso lo responden mis nervios;
cuando aprendo todo lo que es
moda de invierno,
en un solo día.
Y te miro ,
con el amor de disfrutar cada pequeño instante,
aceptando las consecuencias
de amarte,
cuando se que al desnudarte
te vistes,
solo para mi.
con su lapidario sonido de voces
semi apagadas,
no estuviesen acompañadas
por mi profunda charla,
con los ángeles de plástico
y su filosofía caritativa,
que me obligan a esperar y rogar el desmayo.
Mientras tú solo exiges:
que el color debe rimar con el talle,
el vestido debe besar a la noche,
y esa seriedad con la que batallas
las cuestiones.
Te miro ,
con la sorpresa del regalo esperado
en una prófuga navidad,
sin que te des cuenta,
que para mi alma eres, un altar de soles.
Mientras se derrite, cada vez
que ese pequeño telón se abre,
solo para preguntarme;
si el pétalo es el indicado,
si te queda bien.
¡De pronto rompe el infinito un grito!,
culpando a las caderas de inhumanas,
llorando sobre las montañas de prendas,
que solo Dios sabe,
por cual te decidirás.
Y , solo te miro,
mas allá de lo que el espejo presume,
enamorado de esos caprichos inmortales,
y esa importancia divina
que tu esencia le da,
a la compra de nuevas alas.
Algún demonio me tiene piedad,
por fin te decides,
aunque siempre es con lo menos esperado,
es más , afirmas que es con lo que
habías soñado.
Y que puedo hacer,
si todo mi cuerpo lo confirma,
solo por verte sonreír.
Hasta las estrellas,
que salieron hace siglos,
lucen sensibles,
cuando me tomas la mano,
y como a un presidiario ordenas,
que ya nos debemos ir.
Tal vez preguntarás si te quiero,
y a eso lo responden mis nervios;
cuando aprendo todo lo que es
moda de invierno,
en un solo día.
Y te miro ,
con el amor de disfrutar cada pequeño instante,
aceptando las consecuencias
de amarte,
cuando se que al desnudarte
te vistes,
solo para mi.