Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
De diseño conocido.
Fuimos a la guerra con palabras,
tú con cañones, yo con fusiles.
Y sin embargo me arrepiento yo del fuego,
de la sangre y las heridas,
de las victorias a costa de perdernos.
Y es que en tu boca y la mía caben tantos mundos,
tantos bandos enemigos que se amigan unas veces...
y otras tantas se destruyen sin pensarlo demasiado.
(Y es que es tan fácil afilar las dagas...
y tan difícil es decir "lo siento".)
Prisioneros silentes se agolpan en el aire,
el orgullo y el reproche,
la granada al filo de la lengua.
Y tu boca y la mía se devoran,
a veces con hambre, otras con saña,
y algunas otras... con un miedo cobarde.
Y todo estalla sin pensarlo,
el polvo y el olvido,
la metralla perforando el pecho.
Y tu lengua y la mía se reconocen,
afiladas y dispuestas,
homicidas esperando a desgarrarnos...
en esta guerra nuestra,
(tuya y mía)
Como dos armas de destrucción masiva.
-De diseño conocido-
Fuimos a la guerra con palabras,
tú con cañones, yo con fusiles.
Y sin embargo me arrepiento yo del fuego,
de la sangre y las heridas,
de las victorias a costa de perdernos.
Y es que en tu boca y la mía caben tantos mundos,
tantos bandos enemigos que se amigan unas veces...
y otras tantas se destruyen sin pensarlo demasiado.
(Y es que es tan fácil afilar las dagas...
y tan difícil es decir "lo siento".)
Prisioneros silentes se agolpan en el aire,
el orgullo y el reproche,
la granada al filo de la lengua.
Y tu boca y la mía se devoran,
a veces con hambre, otras con saña,
y algunas otras... con un miedo cobarde.
Y todo estalla sin pensarlo,
el polvo y el olvido,
la metralla perforando el pecho.
Y tu lengua y la mía se reconocen,
afiladas y dispuestas,
homicidas esperando a desgarrarnos...
en esta guerra nuestra,
(tuya y mía)
Como dos armas de destrucción masiva.
-De diseño conocido-