November 9th, 2008
De dos ha de ser
el mundo, no más,
nadie asomando el rostro
para contemplar o inferir el roce,
ni un sí hipócrita creando
falsas miradas,
ni un no inadvertido
sin precoz meditación;
sólo de dos,
palabras deslizables hasta
el pique de los labios,
digeribles y de buen gusto.
De dos, como en pares
y sin réplicas,
haciendo vida a nuestro
antojo,
historias en cada paso,
hazañas sin ser héroes,
sólo siendo nosotros mismos,
sólo dos.
No existirían manos
sedientas por el rugir
del tiempo,
ni desconfianza efímera
latente al besar la piel,
sólo de dos saldría
la creación divina,
los sueños alcanzables,
las noches sin descanso,
la sangre hervida
de tanto fuego,
valdría la pena sólo:
usted y yo.
Author: Yorker
De dos ha de ser
el mundo, no más,
nadie asomando el rostro
para contemplar o inferir el roce,
ni un sí hipócrita creando
falsas miradas,
ni un no inadvertido
sin precoz meditación;
sólo de dos,
palabras deslizables hasta
el pique de los labios,
digeribles y de buen gusto.
De dos, como en pares
y sin réplicas,
haciendo vida a nuestro
antojo,
historias en cada paso,
hazañas sin ser héroes,
sólo siendo nosotros mismos,
sólo dos.
No existirían manos
sedientas por el rugir
del tiempo,
ni desconfianza efímera
latente al besar la piel,
sólo de dos saldría
la creación divina,
los sueños alcanzables,
las noches sin descanso,
la sangre hervida
de tanto fuego,
valdría la pena sólo:
usted y yo.
Author: Yorker
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