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DE EL AMOR EN OTOÑO...Jessibel.

eudaldo

Poeta recién llegado
DE EL AMOR EN OTOÑO
(Primer premio en el concurso “El poeta y su voz”)



Haz como que me visitas


En este lento otoño.


En mi morada gris


De cuadros, trofeos y banderas.




Haz como que llegaras a un paisaje desierto…


Inicias un oasis de luz y de palmera


Donde alojas tu gracia de mimbre escalonado.


El hechizo que llevas como un perro faldero


Que me clava su diente almidonado.




Vistes de flores alegres…Cantarinas y alegres!


Como si no hubiera tristeza en el mundo.


Y tu piel es festiva! Brilla igual que tus ojos.


Todo en ti resplandece en la noche del náufrago


El sorprendido náufrago


Al que tu amor silvestre lo perturba y lo llena


Con una ola inmensa que no tiene lágrimas…


Tan solo tiene besos.




Haz como que me encuentras en la esquina del tiempo.


Dejas tu dulce fruto, tu perfume celeste,


Tu canasta de dichas, tu amor en la tiniebla…


Editas el mensaje postrero de la vida


Y luego te evaporas condenando al recuerdo


Con la misión cumplida para alcanzar el cielo!



La muerte…

La muerte, es tan sencillo conocerla


Que basta que se tenga


El corazón saltando y sin regreso


Para rasgar su velo;


Apagar la luz y el silencio.



Pero eso… es un instante

Que sólo, a veces en mí


Es largo y dulce;


Como una angustia dulce


Que desenvuelve el hilo de un enorme carrete…


Es, cuando contemplo tus ojos azules...




Entonces; ya no es muerte


Es éxtasis de cielo!



III

Cuando pienso en tu amor de primavera,


Tengo miedo a la muerte.


Pero el miedo es mayor, si en mi desolación


Imagino perderte.




El amor en otoño no es alegre ni triste…


Llega como un regalo que alguna vez quisiste.


Y aunque esté entre tus manos, nunca serás su dueño


Porque tal como llega escapa como un sueño.




No digas que yo, te amo. No lo hagas ahora.


Me harías quedar como un loco ebrio,


Como el árbol seco que aun quiere un invierno


O el atardecer la luz de la aurora.




No digas que me amas, que eso es más cruento.


Seria la palabra de la niña enferma


Cautiva del verso y de historias viejas


Con su primavera vestida de negro.



IV
Mi dilema…

Mi dilema es el mundo o tú.




Si quieres ganarle al mundo


Y hacer que mi brazo rodee tu cadera


Por la calle entera…


Ven sin tus encantos.


Que nadie se entere de tu primavera.




Apágale el brillo a tus ojos garzos


Y al lenguaje virgen de tu piel morena.




Haz lo que te digo:


Vístete de Beata, de Bruja o de Santa!




Que nadie conozca tu cuerpo de diosa


Tu fresco perfume y tu boca rosa.




Y por sobre todo, para ese momento


Cuando andes conmigo


Retira esa risa cautivante y loca


Y el andar travieso de palmera al viento.





V
Mejor…

Mejor te digo adiós porque prefiero


El dolor de dejarte al dolor de perderte.




Al dejarte me muero




Pero tengo el consuelo


De saber que aun me quieres


Y que también te quiero.




El perderte… me mata


Porque queda la duda y el ardor de los celos


Clavados en mi pecho como un puñal de plata.




Si te dejo, me llevo el más bello recuerdo que la vida me dio


Si me dejas, me queda el engaño de un sueño semejante al amor.





VI.



Puedes marcharte ya…Yo no merezco tanto.




Pretendí ser de Dios el preferido


Y eso! No es justo.




Había encontrado en ti la vida


Que me faltaba por vivir: Toda una vida!


Y he sembrado mis besos en todos los espacios


De tu tierra infinita.




La caricia del cielo desciende hasta mis manos


Si te toco.


Y al pronunciar tu nombre, se que la palabra


Tiene color de rosa y olor de primavera.




Sin embargo, debo admitir


Que el crepúsculo y la aurora no van juntos;


A menos, que un milagro de amor suelde sus alas.




Así como aprendí contigo


Que la nostalgia es alegre y presente;


No es prolongada y lánguida.




Esta en cada segundo que no tengo tus ojos en mis ojos.




Y que la pasión no es fuego solamente;


También es dulce miel que asoma


Y permanece eterna con su aroma


En tu piel y en tu boca.





Antes de conocerte no sabía


Que el mar viejo y profundo


Recibe a la luz de la luna con besos.




Contigo conocí la rebelión de los horarios y deberes


Y aprendí a tener un horizonte poblado de arco iris.




Y así! Debes partir?


Que estoy diciendo “Loca de los milagros”


Olvida a mis palabras y calma mi agonía.


Deja a tu cuerpo virgen perdido en mi regazo


Convérsale al espejo que aun sigues siendo MIA


Y entrega tu resplandor para mi ocaso!
 
DE EL AMOR EN OTOÑO
(Primer premio en el concurso “El poeta y su voz”)



Haz como que me visitas


En este lento otoño.


En mi morada gris


De cuadros, trofeos y banderas.




Haz como que llegaras a un paisaje desierto…


Inicias un oasis de luz y de palmera


Donde alojas tu gracia de mimbre escalonado.


El hechizo que llevas como un perro faldero


Que me clava su diente almidonado.




Vistes de flores alegres…Cantarinas y alegres!


Como si no hubiera tristeza en el mundo.


Y tu piel es festiva! Brilla igual que tus ojos.


Todo en ti resplandece en la noche del náufrago


El sorprendido náufrago


Al que tu amor silvestre lo perturba y lo llena


Con una ola inmensa que no tiene lágrimas…


Tan solo tiene besos.




Haz como que me encuentras en la esquina del tiempo.


Dejas tu dulce fruto, tu perfume celeste,


Tu canasta de dichas, tu amor en la tiniebla…


Editas el mensaje postrero de la vida


Y luego te evaporas condenando al recuerdo


Con la misión cumplida para alcanzar el cielo!



La muerte…

La muerte, es tan sencillo conocerla


Que basta que se tenga


El corazón saltando y sin regreso


Para rasgar su velo;


Apagar la luz y el silencio.



Pero eso… es un instante

Que sólo, a veces en mí


Es largo y dulce;


Como una angustia dulce


Que desenvuelve el hilo de un enorme carrete…


Es, cuando contemplo tus ojos azules...




Entonces; ya no es muerte


Es éxtasis de cielo!



III

Cuando pienso en tu amor de primavera,


Tengo miedo a la muerte.


Pero el miedo es mayor, si en mi desolación


Imagino perderte.




El amor en otoño no es alegre ni triste…


Llega como un regalo que alguna vez quisiste.


Y aunque esté entre tus manos, nunca serás su dueño


Porque tal como llega escapa como un sueño.




No digas que yo, te amo. No lo hagas ahora.


Me harías quedar como un loco ebrio,


Como el árbol seco que aun quiere un invierno


O el atardecer la luz de la aurora.




No digas que me amas, que eso es más cruento.


Seria la palabra de la niña enferma


Cautiva del verso y de historias viejas


Con su primavera vestida de negro.



IV
Mi dilema…

Mi dilema es el mundo o tú.




Si quieres ganarle al mundo


Y hacer que mi brazo rodee tu cadera


Por la calle entera…


Ven sin tus encantos.


Que nadie se entere de tu primavera.




Apágale el brillo a tus ojos garzos


Y al lenguaje virgen de tu piel morena.




Haz lo que te digo:


Vístete de Beata, de Bruja o de Santa!




Que nadie conozca tu cuerpo de diosa


Tu fresco perfume y tu boca rosa.




Y por sobre todo, para ese momento


Cuando andes conmigo


Retira esa risa cautivante y loca


Y el andar travieso de palmera al viento.





V
Mejor…

Mejor te digo adiós porque prefiero


El dolor de dejarte al dolor de perderte.




Al dejarte me muero




Pero tengo el consuelo


De saber que aun me quieres


Y que también te quiero.




El perderte… me mata


Porque queda la duda y el ardor de los celos


Clavados en mi pecho como un puñal de plata.




Si te dejo, me llevo el más bello recuerdo que la vida me dio


Si me dejas, me queda el engaño de un sueño semejante al amor.





VI.



Puedes marcharte ya…Yo no merezco tanto.




Pretendí ser de Dios el preferido


Y eso! No es justo.




Había encontrado en ti la vida


Que me faltaba por vivir: Toda una vida!


Y he sembrado mis besos en todos los espacios


De tu tierra infinita.




La caricia del cielo desciende hasta mis manos


Si te toco.


Y al pronunciar tu nombre, se que la palabra


Tiene color de rosa y olor de primavera.




Sin embargo, debo admitir


Que el crepúsculo y la aurora no van juntos;


A menos, que un milagro de amor suelde sus alas.




Así como aprendí contigo


Que la nostalgia es alegre y presente;


No es prolongada y lánguida.




Esta en cada segundo que no tengo tus ojos en mis ojos.




Y que la pasión no es fuego solamente;


También es dulce miel que asoma


Y permanece eterna con su aroma


En tu piel y en tu boca.





Antes de conocerte no sabía


Que el mar viejo y profundo


Recibe a la luz de la luna con besos.




Contigo conocí la rebelión de los horarios y deberes


Y aprendí a tener un horizonte poblado de arco iris.




Y así! Debes partir?


Que estoy diciendo “Loca de los milagros”


Olvida a mis palabras y calma mi agonía.


Deja a tu cuerpo virgen perdido en mi regazo


Convérsale al espejo que aun sigues siendo MIA


Y entrega tu resplandor para mi ocaso!



hay un complemento que nunca falta en la persona enamorada y es esa similitud con el aire de nuestra naturaleza, grato y felicidades por ese premio, merecido, saludos
 

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