Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
De gallos y gallinas (con ritmo)
Fui un gallito muy feliz
con un vistoso plumaje
tal vez un poco malaje
con engolado cantar,
que a la hora de rajar
no tenía temor de nadie;
que solo me entretenía
persiguiendo todo el día
las pollitas mas bonitas.
En la veleta mas alta
desde las doce a las tres
me la pasaba cantando
y estar así molestando
al que estuviera dormido,
pero también avisaba
cuando iba a cambiar el tiempo
¡Ay, como cambian los tiempos!
¿Los tiempos?, no, pero cambia
lo que trae el saco adentro.
De mi vistoso plumaje
cuando mucho quedan tres
que como quiera me arreglo
cuando pasa una pollita
aunque solo por costumbre
pues ni siquiera voltea.
Y me creció la papada,
tal vez será por lo viejo
y ahora canto a destiempo
¡como gallo descompuesto!
Le tengo miedo a la olla
porque escuché el otro día
que pensaba alguien bañarme
sin preguntarme siquiera.
Ya hace rato que tengo
empollando una gallina
una de color obscuro;
una que pudo quitarme
lo indecente y lo valiente
y como pura puntada
mis plumas para hacer nido,
¡y me dejó desvestido
como gallo desplumado!
Yo fuí un gallito feliz
pero yo ya ni me acuerdo
(no vaya ser que me escuche
la gallina que está echada
y me tire con un huevo)
Fui un gallito muy feliz
con un vistoso plumaje
tal vez un poco malaje
con engolado cantar,
que a la hora de rajar
no tenía temor de nadie;
que solo me entretenía
persiguiendo todo el día
las pollitas mas bonitas.
En la veleta mas alta
desde las doce a las tres
me la pasaba cantando
y estar así molestando
al que estuviera dormido,
pero también avisaba
cuando iba a cambiar el tiempo
¡Ay, como cambian los tiempos!
¿Los tiempos?, no, pero cambia
lo que trae el saco adentro.
De mi vistoso plumaje
cuando mucho quedan tres
que como quiera me arreglo
cuando pasa una pollita
aunque solo por costumbre
pues ni siquiera voltea.
Y me creció la papada,
tal vez será por lo viejo
y ahora canto a destiempo
¡como gallo descompuesto!
Le tengo miedo a la olla
porque escuché el otro día
que pensaba alguien bañarme
sin preguntarme siquiera.
Ya hace rato que tengo
empollando una gallina
una de color obscuro;
una que pudo quitarme
lo indecente y lo valiente
y como pura puntada
mis plumas para hacer nido,
¡y me dejó desvestido
como gallo desplumado!
Yo fuí un gallito feliz
pero yo ya ni me acuerdo
(no vaya ser que me escuche
la gallina que está echada
y me tire con un huevo)
Última edición: