tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es difícil haber quedado a mitad del camino, con momentos tan frágilmente emitidos, el naufragio entre figuraciones borrosas, deja algunas dudas. No saber en qué frecuencia está mi mente, motiva al entusiasmo y me hace continuar; es un largo camino traducir tantos microviajes y a la vez tan complicado de explicar, no solo para terceros sino para mí mismo.
Telarañas de imágenes abstractas en mis sueños despiertos, que traspasan las horas salinas, buceando en mares de sueños, intentaré descifrar pensamientos en constante absorción que se pronuncian como figuras amorfas, mostrándome lo que aun no entiendo.
Gráficos vacíos exhiben ondas turbulencias que emergen mecánicamente, incluso me intiman a extinguir mensajes indescifrables; son fuentes inconscientes, tan cósmicas e impalpables, tan líricas, tan mías.
Racionalidad, lógica, empirismo, todo se vuelve líquido en los encuentros con mi mismo.
¡Basta de control!
Sé que está en mí, está embutido justo aquí en mi cerebro, rastreando cada movimiento de mi mente; sus espejos unidireccionales lo observan todo, cada comportamiento, cada partícula de sugestión.
Parálisis de inventividad, control de la realidad.
Mi animalidad al descubierto, mi extremo conectivo, mi pensamiento feral.
Tester movible para una sociedad vigilada.
Arnold y su cámara de observación.
Como lo dijo el flaco Spinetta, tester de violencia.
Telarañas de imágenes abstractas en mis sueños despiertos, que traspasan las horas salinas, buceando en mares de sueños, intentaré descifrar pensamientos en constante absorción que se pronuncian como figuras amorfas, mostrándome lo que aun no entiendo.
Gráficos vacíos exhiben ondas turbulencias que emergen mecánicamente, incluso me intiman a extinguir mensajes indescifrables; son fuentes inconscientes, tan cósmicas e impalpables, tan líricas, tan mías.
Racionalidad, lógica, empirismo, todo se vuelve líquido en los encuentros con mi mismo.
¡Basta de control!
Sé que está en mí, está embutido justo aquí en mi cerebro, rastreando cada movimiento de mi mente; sus espejos unidireccionales lo observan todo, cada comportamiento, cada partícula de sugestión.
Parálisis de inventividad, control de la realidad.
Mi animalidad al descubierto, mi extremo conectivo, mi pensamiento feral.
Tester movible para una sociedad vigilada.
Arnold y su cámara de observación.
Como lo dijo el flaco Spinetta, tester de violencia.
Última edición por un moderador: