Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Creí haber desaparecido en la vorágine
de tu pelo, creí estar suficientemente
castigado cuando tus ojos se fueron
de los míos , apresurados como
golondrinas al final del verano.
Instintivamente alejada y yo humedecido
de este otoño prepotente, que golpea
mi cara y que nace en una
mañana llena de confusiones ,
confesadas en medio de esta lluvia fría
de fuego apagado.
Y solo me quedan las gaviotas
que siempre están.
Solo me quedan los cuervos
que consumirán mis ojos sin
piedad.
Se llevarán estas costas el dulzor de
tus noches de amor. Las olas
¡interminables olas!
me borraran de el linde donde
apenas recuerdas mis besos.
Me resultan tan absurdas estas
canciones , ni una de ellas habla
de ti, ni un poema trasnochado
y alcohólico te toca, ni la prosa
puede explicar con sus intrincadas
letras rusas , lo que siento
por ti.
Golondrinas en fuga de verano , esperanza
de primaveras muertas, semillas
de azucenas sembradas en mi piel y
en mis manos ¡ margaritas!, nacidas
de tu ramo mojado.
El otoño golpea mi cara y pone este mar
como escenario, este puerto pálido con
sus flores de fuego en los cerros, con
sus aullidos de ausencia y de
hambre por ti.
¿ Cómo podría no doler , lo que
me duele , como podría no esperar
lo imposible?
Si me dejas anclado al puerto ¡Y tú!
Vuelas , como liberada gaviota , una de las
tantas que están en todas partes, como no
me podrías doler Golondrina, si me dejas
tu verano canceroso incrustado
en el alma.
Posesa de tu libertad, te revelas y vuelas a
otros puertos y dejas estas luces amarillas
esta bahía tranquila, estos cantos nocturnos
y a mí hundido entre la arena y las
olas de tu recuerdo, agonizando
en el último beso que me diste.
Qué más da , ¿ te vas? , vuela golondrina
disfrazada de gaviota donde quieras, ya
vendrán las mariposas con sus intenciones,
ya vendrá la primavera con su aroma
a rosas.
Solo márchate e intenta pasar otra vez
por golondrina , gaviota.