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De haber sabido

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
que nuestra última noche se proclamaría
en la razón como un callejón sin salida,
habría fundido tu piel junto a la mía
para que no cupiera ni una duda,
ni un raspón,
ni una salida,

de haber sabido qué el sabor de esa noche
reclamaría de tu voz el sacrificio del olvido
me había hecho a la mar sobre la luz de tu
mirada para proclamarte viento del naufragio,

para recordarte en cada bruma,
para mirar desde mi faro la balsa de tu amor
que ahoga en cada ola,
que le da forma y el sabor a cada lágrima
que a las diez de la mañana y de la noche mata.

De haber sabido que esa noche no me cegaría
y que no se quedaría como valor en la galería
de tus recuerdos, le habría robado al mar la sal
y a la noche los luceros para restregarlos en mis
ojos y quedarme en definitiva ciego para no
mirarte más, amor, en cada parpadeo.


30.7.11 en una tarde en la que la lluvia afuera de mis ojos es fina, menuda pero nada tierna.

Nota 1. Definición de cura: Aquella persona a la que todos llaman padre, excepto sus hijos, que le llaman tío.

Nota 2. Un grupo de turistas viscos recorre París, el guía les dice: "Si miran a su derecha, podrán ver a su izquierda la Torre Eiffel..

Nota 3. La nota 2 regreso de su luna de miel con el notario, parece ser que pronto tendrán una post data.
 
Última edición:
Como que me estoy volviendo fan de sus letras jajaja. Un placer la lectura Gayo.
Saludos
Agnes
 
De haber sabido

que nuestra última noche se proclamaría
en la razón como un callejón sin salida,
habría fundido tu piel junto a la mía
para que no cupiera ni una duda,
ni un raspón,
ni una salida…
De haber sabido qué el sabor de esa noche
reclamaría de tu voz el sacrificio del olvido
me había hecho a la mar sobre la luz de tu mirada
para proclamarte viento de naufragio,
para recordarte en cada bruma,
para mirar desde mi faro la balsa de tu amor
que ahoga en cada ola,
que le da forma y
el sabor a cada lágrima,
que a las diez de la mañana y
de la noche mata.

De haber sabido que esa noche no me cegaría y
que no se quedaría como valor en la galería de tus recuerdos,
le habría robado al mar la sal y
a la noche los luceros
para restregarlos en mis ojos y
quedarme en definitiva ciego
para no mirarte más, amor, en cada parpadeo.

Gayo 30.7.11 en una tarde en la que la lluvia afuera de mis ojos es fina, menuda pero nada tierna.

Nota 1. Definición de cura: Aquella persona a la que todos llaman padre, excepto sus hijos, que le llaman tío.
Nota 2. Un grupo de de turistas viscos recorre París, el guía les dice:"Si miran a su derecha, podrán ver a su izquierda la Torre Eiffel.
Nota 3. La nota 2 regreso de su luna de miel con el notario, parece ser que pronto tendrán una post data.

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Sr. Gayo
Que bonitas y tristes sus letras
de haber sabido tantas cosas...que no se hubiera hecho
un placer leerlo
me encantan sus notas de pie de página
Estrellas y un abrazo
Ana
 
Querido Gayo. De haber sabido, no te hubieras hecho a la mar, esa noche, tristes pero hermosas
letras, Tus notas siempre las espero, me estoy acostumbrando,Besos y Abrazos Uruguayos
 
yo haría lo mismo con la mar y la noche
prefiero estar ciego ante que verla
placer leerte buen poema amigo
 
Para no mirarte más en cada parpadeo... Imposible no regodearse con la posibilidad de una ceguera permanente. Es usted un visionario, mi buen amigo.
Le saludo con grato afán.
 
Que la perderia....hubiese disfrutado mas cada momento a su lado, para poder recordarla con menos melancolia.... (Ya era inevitable que se vaya)
 
Tantas cosas... de haber sabido... , exceletes versos que ya es seguro pasar por aca!!!
 
Muy bonito poema!! Es qué el amor/desamor nos vuelve masoquista?
Fue un placer leerte.
Un fuerte abrazo.
 
De haber sabido

que nuestra última noche se proclamaría
en la razón como un callejón sin salida,
habría fundido tu piel junto a la mía
para que no cupiera ni una duda,
ni un raspón,
ni una salida…
De haber sabido qué el sabor de esa noche
reclamaría de tu voz el sacrificio del olvido
me había hecho a la mar sobre la luz de tu mirada
para proclamarte del naufragio viento,
para recordarte en cada bruma,
para mirar desde mi faro la balsa de tu amor
que ahoga en cada ola,
que le da forma y
el sabor a cada lágrima,
que a las diez de la mañana y
de la noche mata.

De haber sabido que esa noche no me cegaría y
que no se quedaría como valor en la galería de tus recuerdos,
le habría robado al mar la sal y
a la noche los luceros
para restregarlos en mis ojos y
quedarme en definitiva ciego
para no mirarte más, amor, en cada parpadeo.

Gayo 30.7.11 en una tarde en la que la lluvia afuera de mis ojos es fina, menuda pero nada tierna.

Nota 1. Definición de cura: Aquella persona a la que todos llaman padre, excepto sus hijos, que le llaman tío.
Nota 2. Un grupo de de turistas viscos recorre París, el guía les dice:"Si miran a su derecha, podrán ver a su izquierda la Torre Eiffel.
Nota 3. La nota 2 regreso de su luna de miel con el notario, parece ser que pronto tendrán una post data.

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Hola
Encantada de leerte,
de todo se entera uno,
es interesante tu poema
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
De haber sabido Gayo que me encontraría con tanta desolación en sus letras, mi día gris no me hubiese permitido esta visita, pero ya que estoy aquí le dejo una lágrima más en señal de completa admiración por su decir.
Saluditos
 
Órale compañero! Qué poema tan intenso! Me recordó eso de "si tu ojo te hace pecar sácatelo" pero acá no es pecado sino otro rollo.

Muy chida la lectura, gracias por compartirnos tu talento.

Saludos y buena vibra

PD Ya me andaba preguntado qué había pasado con esa nota tan licenciosa.
 
De haber sabido

que nuestra última noche se proclamaría
en la razón como un callejón sin salida,
habría fundido tu piel junto a la mía
para que no cupiera ni una duda,
ni un raspón,
ni una salida…
De haber sabido qué el sabor de esa noche
reclamaría de tu voz el sacrificio del olvido
me había hecho a la mar sobre la luz de tu mirada
para proclamarte del naufragio viento,
para recordarte en cada bruma,
para mirar desde mi faro la balsa de tu amor
que ahoga en cada ola,
que le da forma y
el sabor a cada lágrima,
que a las diez de la mañana y
de la noche mata.

De haber sabido que esa noche no me cegaría y
que no se quedaría como valor en la galería de tus recuerdos,
le habría robado al mar la sal y
a la noche los luceros
para restregarlos en mis ojos y
quedarme en definitiva ciego
para no mirarte más, amor, en cada parpadeo.




Muy bueno, Gayo. Me encantó cómo lo dijiste.
Saludos mediterráneos.
 

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