AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
DE IDA Y SIN REGRESO
Una breve nota de color estrella
en mí menor, conjuga tu efímero
recuerdo con el color de las rosas
matinales, hay un juego matemático,
sin números y sin sueños,
en un pentagrama conjugado.
Una mancha de café,
borró un Si bemol, y la canción
cambió tu sonrisa de escarcha.
Era la noche amplia, como un tren
sin escalas y con boleto de ida
y sin regresos. Igual que el sol
cuando aprecia a Neptuno
en una orbita que no se acaba...
Mi sombrero tendido al sol
espera por mis sienes, para guardar
estrellas y lunas manchadas
con tu amor lejano, muy lejano...
Mis ideas perdidas se repiten
en un beso mal gastado y los gatos,
son candidatos a un disparo, de un vecino
que ha madrugado para devolver
la ingerencia de la noche anterior...
Dolores en el encéfalo; los grillos
me rinden homenaje con su silencio;
solemnemente, se escurren en mi soledad
y callan las madreselvas, ante el viento
que frena su vuelo para susurrarme,
que aun la luna brilla y el universo
es inmenso para el amor.
El alba me abraza, dulcemente,
pero la oscuridad de la noche
vive en mi alma, como
un gemido magullado por el golpe
de un adiós, que no se acaba,
ni de día ni de noche, ni siquiera
tu recuerdo plenilunar, es suficiente...
Augus 28/11/2004.
Una breve nota de color estrella
en mí menor, conjuga tu efímero
recuerdo con el color de las rosas
matinales, hay un juego matemático,
sin números y sin sueños,
en un pentagrama conjugado.
Una mancha de café,
borró un Si bemol, y la canción
cambió tu sonrisa de escarcha.
Era la noche amplia, como un tren
sin escalas y con boleto de ida
y sin regresos. Igual que el sol
cuando aprecia a Neptuno
en una orbita que no se acaba...
Mi sombrero tendido al sol
espera por mis sienes, para guardar
estrellas y lunas manchadas
con tu amor lejano, muy lejano...
Mis ideas perdidas se repiten
en un beso mal gastado y los gatos,
son candidatos a un disparo, de un vecino
que ha madrugado para devolver
la ingerencia de la noche anterior...
Dolores en el encéfalo; los grillos
me rinden homenaje con su silencio;
solemnemente, se escurren en mi soledad
y callan las madreselvas, ante el viento
que frena su vuelo para susurrarme,
que aun la luna brilla y el universo
es inmenso para el amor.
El alba me abraza, dulcemente,
pero la oscuridad de la noche
vive en mi alma, como
un gemido magullado por el golpe
de un adiós, que no se acaba,
ni de día ni de noche, ni siquiera
tu recuerdo plenilunar, es suficiente...
Augus 28/11/2004.