Gustavo Soppelsa
Poeta recién llegado
La Maldad de esa Isla,
¿la conjuraste?
¿Pudiste deshacer,
con tu beso quieto,
la forma terrible
de mi desilusión?
¿Amarraste, por fin,
mi alma
al árbol al que subías
tan pequeña y futuramente mía?
¿Incurriste en la bondad
de curar con tu deseo,
aun con el deseo mudo
o negado,
mi deseo de amarte
alzándote en brazos
sobre el agua
de las lagunas?
¿Fuiste, Anna,
hasta la forma imaginada
de un abrazo
a modelarlo para mí?
¿Acariciaste,
con la mano temblorosa,
el vestido azul y escandaloso?
¿Recordaste,
entonces,
que partiste tus recuerdos
más queridos
para mojarlos en el vino
de nuestras charlas,
y dejarme, sonriente,
los labios dulces?
¿Guardaste tus agujas,
para destejer encuentros,
y tejer otro sueño,
enlazado a mi sueño?
¿Soñaste, Anna,
alguna noche
con mi amor?
Si no lo hiciste,
la sombra firme
de las tías queribles
te ordena que me sueñes,
que insistas en dormir
en esos sueños
sobre mi pecho,
para que mi corazón
tenga el mismo compás
que tus exhalaciones
y tu cabello
levemente fino
me borre el rostro
hasta el amanecer.
¿la conjuraste?
¿Pudiste deshacer,
con tu beso quieto,
la forma terrible
de mi desilusión?
¿Amarraste, por fin,
mi alma
al árbol al que subías
tan pequeña y futuramente mía?
¿Incurriste en la bondad
de curar con tu deseo,
aun con el deseo mudo
o negado,
mi deseo de amarte
alzándote en brazos
sobre el agua
de las lagunas?
¿Fuiste, Anna,
hasta la forma imaginada
de un abrazo
a modelarlo para mí?
¿Acariciaste,
con la mano temblorosa,
el vestido azul y escandaloso?
¿Recordaste,
entonces,
que partiste tus recuerdos
más queridos
para mojarlos en el vino
de nuestras charlas,
y dejarme, sonriente,
los labios dulces?
¿Guardaste tus agujas,
para destejer encuentros,
y tejer otro sueño,
enlazado a mi sueño?
¿Soñaste, Anna,
alguna noche
con mi amor?
Si no lo hiciste,
la sombra firme
de las tías queribles
te ordena que me sueñes,
que insistas en dormir
en esos sueños
sobre mi pecho,
para que mi corazón
tenga el mismo compás
que tus exhalaciones
y tu cabello
levemente fino
me borre el rostro
hasta el amanecer.