elissp
Poeta recién llegado
!Etérea realidad que acompaña mis sueños
en el punto máximo de culminación!, esa
realidad distorsionada y carente de forma
tangible; ¡Que me alimenta!,¡que me agarra!,
¡me sostiene!, ¡que me arrulla ávidamente!
Ha desaparecido.¿Son los segundos espectadores
ambulantes del tiempo marcados por mi memoria,
o son simplemente la hojarasca que se lleva
el viento?Los sentidos inundan mi conciencia
en el apogeo de la derrota;desvanecido
caigo absorto de rodillas ante la impregnación
de lo real, cual caldero: ¡Se calienta!, ¡se cocina!,
¡se consumen las ideas! Mas, la chispa desaparece
poco a poco en una danza martirizada.
Los cascabeles del abismo suenan, me llaman,
me succionan la vida.Caigo cual burdo retrato,
del silencio suspendido por el más simple de los
nudos, caigo como niño herido que extraña
el susurro de su madre.Los recursos se me agotan
y la luz cegadora me ha estrujado por el cuello.
Esta lucha horrorizada en cuadros expectantes,
destruye mi dignidad como persona; aquel
frío que recorrió mi cuerpo, cercenando las últimas
líneas de lo onírico;Ahora se lleva el escenario
en un caudal peligroso esperando mi retorno.
en el punto máximo de culminación!, esa
realidad distorsionada y carente de forma
tangible; ¡Que me alimenta!,¡que me agarra!,
¡me sostiene!, ¡que me arrulla ávidamente!
Ha desaparecido.¿Son los segundos espectadores
ambulantes del tiempo marcados por mi memoria,
o son simplemente la hojarasca que se lleva
el viento?Los sentidos inundan mi conciencia
en el apogeo de la derrota;desvanecido
caigo absorto de rodillas ante la impregnación
de lo real, cual caldero: ¡Se calienta!, ¡se cocina!,
¡se consumen las ideas! Mas, la chispa desaparece
poco a poco en una danza martirizada.
Los cascabeles del abismo suenan, me llaman,
me succionan la vida.Caigo cual burdo retrato,
del silencio suspendido por el más simple de los
nudos, caigo como niño herido que extraña
el susurro de su madre.Los recursos se me agotan
y la luz cegadora me ha estrujado por el cuello.
Esta lucha horrorizada en cuadros expectantes,
destruye mi dignidad como persona; aquel
frío que recorrió mi cuerpo, cercenando las últimas
líneas de lo onírico;Ahora se lleva el escenario
en un caudal peligroso esperando mi retorno.
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