PEDRO ELIAS
Poeta recién llegado
XXII
Sin quererlo
Se muere sin quererlo el dragón disfrazado de cordero,
De los embustes, muertes y opulencias heredero,
El de la testa coronada por algún dios ciego
Ciego por el hombre que en sus ojos metió el dedo.
Nos deja sin quererlo, de la cúpula el primero,
Yaciente sobre las verdades que reclama el pueblo
Dando ordenes finales, con su capitalista dedo
Predicando embustera paz en nuestros corazones,
Cuando niños hambrientos y olvidadas naciones
Por una migaja, sus tristes ojos pueden arrancar
.. si el amor de verdad pretendes enseñar
cambia tu opulencia y todo tu dinero
y dale una alegría a tantos niños olvidados
niños que están cansados de un dios tan distante
Dales alegría y deja del mundo ser uno mas de sus farsantes.
A Juan Pablo
Sin quererlo
Se muere sin quererlo el dragón disfrazado de cordero,
De los embustes, muertes y opulencias heredero,
El de la testa coronada por algún dios ciego
Ciego por el hombre que en sus ojos metió el dedo.
Nos deja sin quererlo, de la cúpula el primero,
Yaciente sobre las verdades que reclama el pueblo
Dando ordenes finales, con su capitalista dedo
Predicando embustera paz en nuestros corazones,
Cuando niños hambrientos y olvidadas naciones
Por una migaja, sus tristes ojos pueden arrancar
.. si el amor de verdad pretendes enseñar
cambia tu opulencia y todo tu dinero
y dale una alegría a tantos niños olvidados
niños que están cansados de un dios tan distante
Dales alegría y deja del mundo ser uno mas de sus farsantes.
A Juan Pablo