tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Salir de la escena modificando sensibilidades y dando origen a un tedio abrumador de arte, orbitando en la locura.
Descargando pictóricos retratos arrancados desde una agonía.
No sé desde donde caerá la oscuridad de las importancias.
Drenando un tiempo simulado, sulfatando vanguardias modificadas.
Cayéndose las partes de sus cuerpos antisépticos.
La escena mórfica degenerando esquemáticos servicios de transformación.
Una palabra exquisita favorita de nadie.
La gran problemática del asco.
¡Tan embriagador!
Motín de acciones imprácticas.
La belleza esteriliza convicciones dialécticamente impávidas.
Resoluciones prácticas e irreverentes, contradictoriamente alineadas.
Visualizando la disquisición de los cuentos muertos.
La obra de la caída y la divergencia de la sátira.
Bajo una estructura atravesada por la época y la nada que ataca una vez más.
Con un movimiento pinzado.
Soportando la imagen deliciosa de un proto golpe mortífero.
Barriscando intentos de deconstrucciones eyectadas por el tiempo.
Los buenos son los pobres decía Bodelaire.
La infinidad de una solitaria impiedad.
Es la hora de la piel.
El dolor es la salvación de las palabras.
Los cortesanos del mal correrán siniestros de nos los por ventura virulentos.
Descargando pictóricos retratos arrancados desde una agonía.
No sé desde donde caerá la oscuridad de las importancias.
Drenando un tiempo simulado, sulfatando vanguardias modificadas.
Cayéndose las partes de sus cuerpos antisépticos.
La escena mórfica degenerando esquemáticos servicios de transformación.
Una palabra exquisita favorita de nadie.
La gran problemática del asco.
¡Tan embriagador!
Motín de acciones imprácticas.
La belleza esteriliza convicciones dialécticamente impávidas.
Resoluciones prácticas e irreverentes, contradictoriamente alineadas.
Visualizando la disquisición de los cuentos muertos.
La obra de la caída y la divergencia de la sátira.
Bajo una estructura atravesada por la época y la nada que ataca una vez más.
Con un movimiento pinzado.
Soportando la imagen deliciosa de un proto golpe mortífero.
Barriscando intentos de deconstrucciones eyectadas por el tiempo.
Los buenos son los pobres decía Bodelaire.
La infinidad de una solitaria impiedad.
Es la hora de la piel.
El dolor es la salvación de las palabras.
Los cortesanos del mal correrán siniestros de nos los por ventura virulentos.
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