tronk
Poeta fiel al portal
Agarradas nuestras miradas
acunan a la vejez de un niño.
Ahuyentan ya peticiones,
inspiran al sublime infinito,
para como amigo postergue
el billete de partida.
En el vaivén del mutuo balancín
corremos los fotogramas.
La panorámica retoca
nuestras ideas con su belleza.
la mansitud,
la transparencia del lago
nos recoge con su saludo,
con un -hola!
que quiebra a la demencia.
Juntos,
(desde los catorce)
le damos cuerda al reloj,
invertimos su marcha,
vamos hacia atrás,
simulamos ser olímpicos cangrejos,
somos serenidad
dando viento a nuestras velas.
Buscamos el lugar
donde las olas del mar
jamás quieren romper ni arrugarse,
no desean desbravar nuestra quimera.
Te miro...
y una mueca recita el saludo.
Los traspiés y las quejas caducaron,
nuestras canas doradas rehuyen el dolor,
marchitos se hallan los sufrimientos.
Hacia un rincón los apartamos,
dejándolos como desaparecidos,
ya no contamos los días,
pero como siempre nos ayudamos.
Aprendimos tú y yo en la misma escuela
la solvencia de ser felices:
a aceitar los engranajes,
a moler fielmente el café,
a guisar la carne,
a rayar el pan,
a limpiar la fruta
envasándola en tarros
de deliciosa mermelada.
Aprendimos a creer en el otro,
y en cada uno de nuestros hijos.
Todavía hoy...
descubro en el resplandor de tus ojos
la masa necesaria
en la que sustento cada paso,
descubro...
la responsabilidad implícita
capaz de lograr alcanzar,
objetivos y valores dignos y justos.
Alcanzar la honestidad que defender,
-merecedora ella-
de con la mayor entrega luchar.
Aprendimos creciendo...
que el tiempo es una ligera pluma;
se agita, vuela y no vuelve.
Aprendimos lo laborioso de cada reto,
que tantas veces se gana
como las mismas se pierde.
Acertamos infinidad de acertijos.
Observo el desmayo de tu piel;
y creetelo amor mio, me alegro.
Significan el constatar
tantos revoloteos unidos
picoteando los meses,
las estaciones y los años.
Simboliza el que todavia te tengo
sin necesidad de parame a reparar
si hubo espinas que se clavaron,
si hubo desdichas que envenenaron,
solo sé....
no quiero saber más...
que me regalaste el cielo
nunca el infierno.
318-omu G.S.
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