ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la nada
Esa tarde que me ofrecía espera
en instantes que no apuran el paso
con premura que le es necesaria
al que sabe que será ahuyentado
yo lo vi surgir de la nada
y arrimarse a una mesa vecina
Se había hecho de pronto visible
con su porte pequeño y enjuto
había cruzado el umbral del silencio
con palabras casi incomprensibles
repitiendo un libreto cansado
aprendido en mañana sin juegos
Extendió una rama delgada
con extremo de mano que pide
recibió unas cuatro monedas
y el deseo: “que Dios te bendiga”
de quien ya por no mirarlo
no lo vio perderse en la nada…
Esa tarde que me ofrecía espera
en instantes que no apuran el paso
con premura que le es necesaria
al que sabe que será ahuyentado
yo lo vi surgir de la nada
y arrimarse a una mesa vecina
Se había hecho de pronto visible
con su porte pequeño y enjuto
había cruzado el umbral del silencio
con palabras casi incomprensibles
repitiendo un libreto cansado
aprendido en mañana sin juegos
Extendió una rama delgada
con extremo de mano que pide
recibió unas cuatro monedas
y el deseo: “que Dios te bendiga”
de quien ya por no mirarlo
no lo vio perderse en la nada…
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