Cómo una vela triste se moría
el alma de un sencillo limpiabotas,
que al mirarle a los ojos parecía
una paloma con las alas rotas.
Era escasa la luz en ese día,
-visión de horas oscuras y remotas-.
Y su rostro de cera ya tenía
la blanca palidez de las gaviotas.
¡Padre!, me dijo en su tristeza moribundo
una voz ya sin voz que era sollozo:
arregla mi cajón que fue en el mundo
mi único amigo y mi mejor consuelo
qué iré lustrar, radiante de alborozo,
las botas a los ángeles del cielo.
Pepe Soriano Simón
SafeCreative
Enero2025
el alma de un sencillo limpiabotas,
que al mirarle a los ojos parecía
una paloma con las alas rotas.
Era escasa la luz en ese día,
-visión de horas oscuras y remotas-.
Y su rostro de cera ya tenía
la blanca palidez de las gaviotas.
¡Padre!, me dijo en su tristeza moribundo
una voz ya sin voz que era sollozo:
arregla mi cajón que fue en el mundo
mi único amigo y mi mejor consuelo
qué iré lustrar, radiante de alborozo,
las botas a los ángeles del cielo.
Pepe Soriano Simón
SafeCreative
Enero2025
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