tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La evidencia está parada frente a mí, y sin dudarlo ha sometido a mi destino y su agónica presurosidad, a la sensual textura de los desprecios siderales.
Cuento las horas y veo en mí, ese algo de siniestritud, que inhibe el candor de las mentiras, y devela el horrible gusto, que deja el placer sometido al espanto. La noche se deja digerir con premura.
Mi sombra y el marasmo.
Idealizando los incoherentes momentos inelásticos.
Era más sensible al canto de los árboles, que a si mismo, y sus palabras se fueron diciendo adiós.
Cuento las horas y veo en mí, ese algo de siniestritud, que inhibe el candor de las mentiras, y devela el horrible gusto, que deja el placer sometido al espanto. La noche se deja digerir con premura.
Mi sombra y el marasmo.
Idealizando los incoherentes momentos inelásticos.
Era más sensible al canto de los árboles, que a si mismo, y sus palabras se fueron diciendo adiós.