Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
De las uvas de tu cuerpo (6)
Cielo, el corazón de tus nubes de suspiros,
los vientos con olor a pinos majestuosos,
altos y orgullosos guardianes del bosque,
tu cimbreante cintura al aire.
Cielo, es la locura de éste amor de hombre sólo,
al borde del camino de la vida,
con sus libros queridos bajo el brazo
y una maleta de recuerdos agudizados.
Cielo, eres más hermosa que en mis sueños.
Más tiernas son tus caricias en el arrabal de mi alma.
Más nítida es la sensibilidad de tu lengua,
y cuando tu universo se desploma sobre el mío,
cielo, tus caderas son el mejor abrigo.
Cielo, ancho y dulce tu amor de cielo inmenso
para socavar todas las dudas,
para apaciguar todos los fuegos,
para secar todas la lágrimas,
para espantar todos los miedos...
Cielo, yo sólo quiero el calor de tu mirada.
Cielo, el corazón de tus nubes de suspiros,
los vientos con olor a pinos majestuosos,
altos y orgullosos guardianes del bosque,
tu cimbreante cintura al aire.
Cielo, es la locura de éste amor de hombre sólo,
al borde del camino de la vida,
con sus libros queridos bajo el brazo
y una maleta de recuerdos agudizados.
Cielo, eres más hermosa que en mis sueños.
Más tiernas son tus caricias en el arrabal de mi alma.
Más nítida es la sensibilidad de tu lengua,
y cuando tu universo se desploma sobre el mío,
cielo, tus caderas son el mejor abrigo.
Cielo, ancho y dulce tu amor de cielo inmenso
para socavar todas las dudas,
para apaciguar todos los fuegos,
para secar todas la lágrimas,
para espantar todos los miedos...
Cielo, yo sólo quiero el calor de tu mirada.