Publicado en Mundopoesia el 14.5.2009
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http://www.mundopoesia.com/foros/poemas-de-amor/214561-gabriela-duerme-conmigo.html
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Gabriela duerme conmigo
De LEÓNIDAS DE ROSARIO
Gabriela duerme con esa sed terrenal aplacada
por haber sorbido tragos de mi alma.
Gabriela duerme y es una pitonisa de Delos,
eólica y blanca como el fuste de las columnas
apoyadas en mis cimientos, ligera.
Gabriela duerme y es Caríátide,
robada de la mirada de otros hombres,
sostén de capiteles rajados por el tiempo.
Gabriela duerme y es un Astrolabio,
que engulle mi universo y apaga las estrellas,
un instrumento creado por Dioses piadosos,
o locos.
Gabriela duerme y es una hoja arrojada al azar,
por un invierno destemplado de Vientos del Sur y lluvias del Este.
Gabriela tiembla con ritmo de sertralina y angustias contenidas,
y transpira ansiedades humedeciendo mis huesos de pena.
Gabriela duerme y siento que el mundo se reduce a ella
y abrazo la orbe en sus pieles
y soy un Atlas cargando su dolor
y esculpiendo sus sonrisas.
Gabriela duerme y su boca sonríe oliendo mis aromas
graba moléculas en su nariz para seguir adicta a mi almizcle.
Gabriela duerme con las ganas intactas,
espera despertar conmigo dentro,
enhebrada en una aguja hecha para su ojal e hilvanamos alma con alma,
cosiendo parches de pasado en blanco y negro.
Gabriela duerme envuelta en mi cuidado,
y el tuétano sin frío se rearma y hace fuerte,
mis manos le dan el calor y la cura.
Gabriela no sabe que es poesía pura,
que sus párpados son hostia de pan de sésamo,
que abre todas las puertas y tesoros.
Gabriela duerme y un piano solo,
en una casa sola, y con una chica desolada,
inicia pesadillas, renuentes de un "para Elisa" trunco.
Gabriela sueña hijos que se apoderen de su sonrisa,
y pueda reconocerlos por mis ojos y mi fuerza,
hijos que destilen su ambrosía de amor y decisión.
Gabriela duerme y brotan nardos de sus manos,
para que yo los huela y me subyugue
sus dedos se mueven como flotando en el marfil,
táctiles en las teclas aquel piano perdido en su dolor.
Entonces tomo su mano,
y beso cada falange, cada palma.
Abre un ojo, y la pupila me refleja,
y su brujería me hace ser su esclavo,
un pretoriano que construye testudos con sus soldados,
para que no la dañen, ni la rocen, ni la huelan
Gabriela dormía a mi lado, con su poesía dentro,
su láudano distraído de visiones fantásticas
sus viajes imaginarios a la Hélade de mi mano.
Gabriela todavía duerme a mi lado
y acompaña cada palabra,
con sus sortilegios de espera
y sus golpes de revancha,
pero sonríe y los versos son de luz
y se expanden como nova en mi torso de guerrero
y nacen égidas doradas,
como mariposas,
y soy fragmento y todo.
Todo y nada...
Gabriela duerme un sueño distinto
y yo no sé cómo despertarla,
se la llevó el mar una noche,
se ahogó en la espera del hombre,
como su amiga Alfonsina
en mar de lágrimas y angustia agreste...
Gabriela duerme sola y se duerme con mi alma,
que no puede hacer siquiera, las pases con su espalda.
Sé que despertará un día y se hará la mañana,
aunque sea de tarde...