Aguila Albina.
Poeta recién llegado
Se jactan los poetas
de ser maestros en la elocuencia:
El tornar certeras como saetas
a las palabras es su ciencia.
Pero no reconocerá el poeta
la vanidad de su jactancia,
cuando en el cortejo como meta
entorpece a causa de ansias.
Y enmudecido por la doncella
que embelesa sus competencias,
deslumbrar olvida ante ella
con métrica y sapiencia.
¡Dime! si tanto amas, oh poeta,
la melodía y benevolencia,
con que adereza el canto y opereta
la cantora de tus complacencias.
Te digo es limerencia
causada por la sencillez
de su naturaleza;
que con ternura
dulzura y transparencia,
adormece tus sentidos
y ante ella has sucumbido,
adalid de la elocuencia.
de ser maestros en la elocuencia:
El tornar certeras como saetas
a las palabras es su ciencia.
Pero no reconocerá el poeta
la vanidad de su jactancia,
cuando en el cortejo como meta
entorpece a causa de ansias.
Y enmudecido por la doncella
que embelesa sus competencias,
deslumbrar olvida ante ella
con métrica y sapiencia.
¡Dime! si tanto amas, oh poeta,
la melodía y benevolencia,
con que adereza el canto y opereta
la cantora de tus complacencias.
Te digo es limerencia
causada por la sencillez
de su naturaleza;
que con ternura
dulzura y transparencia,
adormece tus sentidos
y ante ella has sucumbido,
adalid de la elocuencia.
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