Por qué regresé de un hogar, con las patas de un elefante…
de esos trasvases de ilusiones, con esos cócteles de varias espesuras…
de esos recuerdos, de nebulosas y carreteras…
y por lo que llega, como un manto de calma negra…
y tras la ventana herida de la aceituna,
y al calor de aquel Sol rojo,
sobre aquellas pajareras del ajedrez por correspondencia…
y el fulgor de aquellos mosaicos de los atardeceres,
y los alientos amigos por aquellas ferias de artesanía,
y esos oleajes simbólicos,
y esas complicidades que se guardaban en el calor del esqueleto…
y de aquellos otoños por los larguísimos paseos de la resistencia,
con aquellos poemas, que nos caían de los árboles.