Si alguna vez, muriera
nuestro amor,
que no lo entierren
mirando al olvido,
que echen paladas
de sol,
y que se puedan oír
los latidos,
latidos, corazón de
los dos,
si te mueres, yo muero
contigo,
y que no quepa siquiera
el dolor,
en las cosas que nos
prometimos.