Con una dosis marrón de la autoestima,
ruidosas ansias
y farolillos de bienvenida;
ecos de un hombro,
soluciones de crucigrama,
y moscardones eléctricos…
desayunos que se desdoblan por el diario.
Aquellos que regresaban todos los días de lluvia…
los ferrocarriles que bendicen los matices;
en un flash de caballos,
el color del barrio,
y los desagües de algo místico…
los que recrean trapicheos,
que no se exigen demasiado;
los que huyeron por los puentes, en esporas…
hacia algún astro de pan.
Los monólogos en el fondo de la patata…
esas calles,
con escudos de cerveza,
con escaques de abandono…
esas hamburguesas que volaban por los sueños;
y esos músicos,
que acompañaban a los gatos por los tejados…
ruidosas ansias
y farolillos de bienvenida;
ecos de un hombro,
soluciones de crucigrama,
y moscardones eléctricos…
desayunos que se desdoblan por el diario.
Aquellos que regresaban todos los días de lluvia…
los ferrocarriles que bendicen los matices;
en un flash de caballos,
el color del barrio,
y los desagües de algo místico…
los que recrean trapicheos,
que no se exigen demasiado;
los que huyeron por los puentes, en esporas…
hacia algún astro de pan.
Los monólogos en el fondo de la patata…
esas calles,
con escudos de cerveza,
con escaques de abandono…
esas hamburguesas que volaban por los sueños;
y esos músicos,
que acompañaban a los gatos por los tejados…