Acaso de esas aves que abrían tus ventanas torrenciales
de relevar el ritmo de los puntos cardinales
de filosofar entre varios millares de espontaneas cordilleras…
acaso de las treguas de álamos y las mansiones abiertas
entre el fluir de espejos sentimentales y los márgenes de filigranas
acaso cada licor de colores interiores
con esas panteras que guardan noches donde parpadean las gemas.
De esos tiempos que se amontonaban sobre el tiempo
y los plazos de las desembocaduras del barrio
para buscarte con los dedos llenos de flores
por esos trapecios llenos de frutas.
de relevar el ritmo de los puntos cardinales
de filosofar entre varios millares de espontaneas cordilleras…
acaso de las treguas de álamos y las mansiones abiertas
entre el fluir de espejos sentimentales y los márgenes de filigranas
acaso cada licor de colores interiores
con esas panteras que guardan noches donde parpadean las gemas.
De esos tiempos que se amontonaban sobre el tiempo
y los plazos de las desembocaduras del barrio
para buscarte con los dedos llenos de flores
por esos trapecios llenos de frutas.