Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Aquella noche en el puerto, cuando te vi vestida de blanco, brillabas.
¡Joya¡ de mares y océanos, perla fastuosa .
Recuerdo que sentí celos de la copa que beso tus labios, del vino que toco tu lengua, del
viento en tu pelo y del collar que llevabas en el cuello.
Hasta de esa solapada ola que acaricio tus pies en la playa a ras de suelo,
sentí celos.
Que certero el arquero que clavo la flecha en mi pecho, ¡herido de amor¡
y deseo, llenando de noches, mis sueños.
¡Adiós¡ armonía, sean bien venidas ustedes mariposas…
estas de mi agonía.
Dulce es la angustia que te busca, dulce el desprecio de tus miradas
idas y tu lejanía.
Vuela Mariposa, ¡vuela¡ para que pueda alcanzarte, huye y escóndete para que
pueda buscarte, sin tocarte.
Del Amor certero arquero, ¡tomad ¡ mi corazón como anzuelo. De estos mares
Desconozco, pero fenezco en el anhelo.
Aquí el puerto entero, alza su copa y brinda, más, yo observo a la muchedumbre
esperando ver tú destello, lucero, dé la mañana y de mis ensueños.
Y… te veo, dueña de todas las miradas y dueña de todas las campanas que
Anuncian tu llegada.
¡Feliz¡ por las borlas de tu vestido y el aroma a aniz, fui perdiendo razones y a su ves,
motivos se apilaron frente a mí.
De luces hechos, brillantes murmullos, se apoderan de mis cinco sentidos, sometidos
como si fuera un destino conocido.
Mi entero cielo, cae y se diluye y estas dos estrellas que has creado, serán tus ojos, ¡tuyos!
para abrirse y cerrarse solo en ti.
Adormecerme en tu aliento ¡Quiero¡, en tus suspiros y…tus labios gota a gota sobre mí. ¡Mil¡
Lluvias de color carmesí.
Amor de todos y ahora Mío, duerme, que mañana los ríos correrán al mar como es debido
y las rosas trataran inútiles de imitar tu vestido.
De luces hechos, brillantes murmullos, él
Cielo llora , ya no hay consuelo, todos ellos son para mí...
¡Joya¡ de mares y océanos, perla fastuosa .
Recuerdo que sentí celos de la copa que beso tus labios, del vino que toco tu lengua, del
viento en tu pelo y del collar que llevabas en el cuello.
Hasta de esa solapada ola que acaricio tus pies en la playa a ras de suelo,
sentí celos.
Que certero el arquero que clavo la flecha en mi pecho, ¡herido de amor¡
y deseo, llenando de noches, mis sueños.
¡Adiós¡ armonía, sean bien venidas ustedes mariposas…
estas de mi agonía.
Dulce es la angustia que te busca, dulce el desprecio de tus miradas
idas y tu lejanía.
Vuela Mariposa, ¡vuela¡ para que pueda alcanzarte, huye y escóndete para que
pueda buscarte, sin tocarte.
Del Amor certero arquero, ¡tomad ¡ mi corazón como anzuelo. De estos mares
Desconozco, pero fenezco en el anhelo.
Aquí el puerto entero, alza su copa y brinda, más, yo observo a la muchedumbre
esperando ver tú destello, lucero, dé la mañana y de mis ensueños.
Y… te veo, dueña de todas las miradas y dueña de todas las campanas que
Anuncian tu llegada.
¡Feliz¡ por las borlas de tu vestido y el aroma a aniz, fui perdiendo razones y a su ves,
motivos se apilaron frente a mí.
De luces hechos, brillantes murmullos, se apoderan de mis cinco sentidos, sometidos
como si fuera un destino conocido.
Mi entero cielo, cae y se diluye y estas dos estrellas que has creado, serán tus ojos, ¡tuyos!
para abrirse y cerrarse solo en ti.
Adormecerme en tu aliento ¡Quiero¡, en tus suspiros y…tus labios gota a gota sobre mí. ¡Mil¡
Lluvias de color carmesí.
Amor de todos y ahora Mío, duerme, que mañana los ríos correrán al mar como es debido
y las rosas trataran inútiles de imitar tu vestido.
De luces hechos, brillantes murmullos, él
Cielo llora , ya no hay consuelo, todos ellos son para mí...
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