Lope
Poeta adicto al portal
Veo la luna y resalta tu nombre.
Soy un hombre sin mujer alguna.
Tengo en mi pecho clavada una espina
y en mi mano una estrella pequeña.
La primavera nos asecha
y la noche se despide.
La línea entre el bien
y el mal se divide,
y se hace estrecha.
Mi cuerpo camina en solitario,
no necesita a nadie ni nada para hacerlo.
Pero reconozco que estás en mi mente a diario
y que no necesito entenderlo.
Sólo sé que me vuelves un manojo de emociones,
que tu nombre y tu rostro aparecen en todas mis canciones.
En cada poema haces acto de presencia
y el amor que siento por ti no lo ha logrado entender ni la ciencia.
Me duermo y sueño con un campo de flores,
donde cada flor es un dolor que han curado las mujeres.
Ellas son como lunas en el cielo de un planeta.
Junto a sólo una de ellas ya me he convertido en poeta.
Soy un hombre sin mujer alguna.
Tengo en mi pecho clavada una espina
y en mi mano una estrella pequeña.
La primavera nos asecha
y la noche se despide.
La línea entre el bien
y el mal se divide,
y se hace estrecha.
Mi cuerpo camina en solitario,
no necesita a nadie ni nada para hacerlo.
Pero reconozco que estás en mi mente a diario
y que no necesito entenderlo.
Sólo sé que me vuelves un manojo de emociones,
que tu nombre y tu rostro aparecen en todas mis canciones.
En cada poema haces acto de presencia
y el amor que siento por ti no lo ha logrado entender ni la ciencia.
Me duermo y sueño con un campo de flores,
donde cada flor es un dolor que han curado las mujeres.
Ellas son como lunas en el cielo de un planeta.
Junto a sólo una de ellas ya me he convertido en poeta.