andres.ascr
Poeta recién llegado
Me preguntó ella, la de los ojos negros,
de piel morena y sonrisa encantadora,
de voz dulce y suave, ella, me preguntó:
¿que tanto me amas?
y esperó callada la respuesta,
mirándome a los ojos con esa mirada tierna
de esos sus negros ojos.
Me quede también callado
y empecé a calcular la respuesta,
sume los días desde que la conozco,
la conocí un octubre bajo la luna,
octubre, mes de mis profundas nostalgias.
Seguí sumando: los besos, las caricias,
multipliqué todo por las alegrías
y eleve al cuadrado por la felicidad compartida.
Es mucho, me dije, sin saber exactamente
cual era el valor de ese amor
que le tenia, que aun le tengo.
Y después del desgaste de calcular
ese número bastante grande, le di un beso,
solo así pude decirle cuanto la amo.
de piel morena y sonrisa encantadora,
de voz dulce y suave, ella, me preguntó:
¿que tanto me amas?
y esperó callada la respuesta,
mirándome a los ojos con esa mirada tierna
de esos sus negros ojos.
Me quede también callado
y empecé a calcular la respuesta,
sume los días desde que la conozco,
la conocí un octubre bajo la luna,
octubre, mes de mis profundas nostalgias.
Seguí sumando: los besos, las caricias,
multipliqué todo por las alegrías
y eleve al cuadrado por la felicidad compartida.
Es mucho, me dije, sin saber exactamente
cual era el valor de ese amor
que le tenia, que aun le tengo.
Y después del desgaste de calcular
ese número bastante grande, le di un beso,
solo así pude decirle cuanto la amo.