Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Alma amiga,
aurora blanquecina,
estridente gorjeo,
que se cuela a hurtadillas
en este huracán sordo
que son los restos sádicos del tiempo.
Resquicios,
bocas,
puntos,
líneas,
agujeros de felpa,
cuán confortables son las inquietudes.
Soluciones sin pruebas,
sin problemas,
ah, cómo demostrar lo mucho que te amé.
Ah, si nadie sintió lo que expresé.
Ah, cuál es la verdad.
Ignorante de mí, en abismos y en versos.
Ambas cosas se unen a la nada.
Se remiten a este tipo de expediente, a tus verbos.
ah, para cuándo una realidad.
Búsqueda.
Exilio.
Ostracismo.
En mí encuentro respuestas
cada vez que imagino que nunca las querré.
Ah, llévate,
todas las cosas, ésas que no se entienden,
quiero hundirme tan solo en lo superficial.
Como si alguien me hubiera dado una buena idea.
Como si discutir fuese tan solo un argumento.
La arena de las playas,
los columpios del parque,
y los planos de un piso.
Hay un rayo de agua en mi cocina,
que alimenta las nubes,
y que llueve un calor, sin impulso y sin luces.
Ah, rayo, tú que quiebras,
el fuego,
buceas en saliva,
y me estiras los labios y la lengua,
como si fuese un animal exótico, ¡oh, ancestral designio,
llévate mi locura!
Oh, poesía, concéntrica,
silencio inacabado de las leyes,
decorativo afán de las estrellas.
Casada con la autoridad de la caricia.
Ah, limpia mis abrazos con tu cuerpo.
Ah, quiero ser la inercia, prolongarme en tu beso.
Alcanzar tus alturas.
Oraciones…
Rendidas.
aurora blanquecina,
estridente gorjeo,
que se cuela a hurtadillas
en este huracán sordo
que son los restos sádicos del tiempo.
Resquicios,
bocas,
puntos,
líneas,
agujeros de felpa,
cuán confortables son las inquietudes.
Soluciones sin pruebas,
sin problemas,
ah, cómo demostrar lo mucho que te amé.
Ah, si nadie sintió lo que expresé.
Ah, cuál es la verdad.
Ignorante de mí, en abismos y en versos.
Ambas cosas se unen a la nada.
Se remiten a este tipo de expediente, a tus verbos.
ah, para cuándo una realidad.
Búsqueda.
Exilio.
Ostracismo.
En mí encuentro respuestas
cada vez que imagino que nunca las querré.
Ah, llévate,
todas las cosas, ésas que no se entienden,
quiero hundirme tan solo en lo superficial.
Como si alguien me hubiera dado una buena idea.
Como si discutir fuese tan solo un argumento.
La arena de las playas,
los columpios del parque,
y los planos de un piso.
Hay un rayo de agua en mi cocina,
que alimenta las nubes,
y que llueve un calor, sin impulso y sin luces.
Ah, rayo, tú que quiebras,
el fuego,
buceas en saliva,
y me estiras los labios y la lengua,
como si fuese un animal exótico, ¡oh, ancestral designio,
llévate mi locura!
Oh, poesía, concéntrica,
silencio inacabado de las leyes,
decorativo afán de las estrellas.
Casada con la autoridad de la caricia.
Ah, limpia mis abrazos con tu cuerpo.
Ah, quiero ser la inercia, prolongarme en tu beso.
Alcanzar tus alturas.
Oraciones…
Rendidas.