sdontleo
Poeta fiel al portal
Puedo ver la romanza entre tus ojos,
suave y presurosa para encontrar mi voz.
Y hoy he vuelto a avecinar tus labios en mi anverso,
y percibir ese silencio tierno y claro
que me vuelve a enamorar.
Tus manos,
mesón divino que me envuelve la razón;
y te pienso, mi amor de mediodía,
y te encuentro entre las sábanas de mi tierno abrazo.
Y hoy te quiero madre mía,
hasta en el verso que en el alma llevo;
y como un vástago ofrecí un rugido,
para sentir que estabas tú.
Y tu voz me envuelve como el sol al viento,
copulando nuestros sentimientos
entre estas horas que enarbolan
mi pequeña sombra con tus alegrías.
Madre, vives en mi melodía,
y cadenciosas son nuestras sonrisas;
si he de darte todo en esta vida, te daré mi corazón…
Y mi instinto sabe, madre mía,
que la luciérnaga mojada de tus ojos
hoy volvió a sentir su hogar.
Y que te encuentra cual Penélope en la espera,
suave y arreglada, y con el tierno don
de entretejer recuerdos con tu susurrar.
Madre, ahora que estás tan cerca mío,
déjame ser el emisario de mi respirar hacia tu oído;
verás tú que es tan grande el amor mío,
que no hallo forma ya de inventar romanticismos.
Madre, hoy plasmo tu silueta de mujer sencilla,
y lo campirano dulce de nuestros momentos
se vuelven a juntar.
Y nuestros dedos hoy se vuelven a enredar,
ante el trecho del hogar que cierra pasos hacia el minutero
para encontrarnos otra vez.
Y me llamarás “capullo de tu pecho”,
y con tu amor tan grande entenderás este silencio;
y como aquel vástago de hace 17 años,
emitiré un bramido, para sentir tu amor,
un poesía, para sentirnos otra vez…
SDONTLEO - 9 DE MAYO DEL 2010
suave y presurosa para encontrar mi voz.
Y hoy he vuelto a avecinar tus labios en mi anverso,
y percibir ese silencio tierno y claro
que me vuelve a enamorar.
Tus manos,
mesón divino que me envuelve la razón;
y te pienso, mi amor de mediodía,
y te encuentro entre las sábanas de mi tierno abrazo.
Y hoy te quiero madre mía,
hasta en el verso que en el alma llevo;
y como un vástago ofrecí un rugido,
para sentir que estabas tú.
Y tu voz me envuelve como el sol al viento,
copulando nuestros sentimientos
entre estas horas que enarbolan
mi pequeña sombra con tus alegrías.
Madre, vives en mi melodía,
y cadenciosas son nuestras sonrisas;
si he de darte todo en esta vida, te daré mi corazón…
Y mi instinto sabe, madre mía,
que la luciérnaga mojada de tus ojos
hoy volvió a sentir su hogar.
Y que te encuentra cual Penélope en la espera,
suave y arreglada, y con el tierno don
de entretejer recuerdos con tu susurrar.
Madre, ahora que estás tan cerca mío,
déjame ser el emisario de mi respirar hacia tu oído;
verás tú que es tan grande el amor mío,
que no hallo forma ya de inventar romanticismos.
Madre, hoy plasmo tu silueta de mujer sencilla,
y lo campirano dulce de nuestros momentos
se vuelven a juntar.
Y nuestros dedos hoy se vuelven a enredar,
ante el trecho del hogar que cierra pasos hacia el minutero
para encontrarnos otra vez.
Y me llamarás “capullo de tu pecho”,
y con tu amor tan grande entenderás este silencio;
y como aquel vástago de hace 17 años,
emitiré un bramido, para sentir tu amor,
un poesía, para sentirnos otra vez…
SDONTLEO - 9 DE MAYO DEL 2010
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