Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
De mi madre.
Añoro aquellas tardes de Gardenias
donde sustentaba mi alma de amor
y dibujaba en lienzos de dulzura
mis anhelos, éxitos y fallos.
A mitad de la grasienta noche
en el día de su partida
me enseñó su última lección.
De perdonar a un infame verdugo
que en mi corazón clavó su yugo
y me desterró sin compasión.
¡Cuántas plegarias dejó
grabadas en el borde del cielo!
¡Cuántas lágrimas derramó
cuando mis pies oscilaban
en el cordel del dolor,
mi corazón se desvanecía sin hálito
y mi vida se agotaba en cautiverio!
Hoy que no está, siento un vacío colosal
que me roba hasta el aliento,
aunque en mi corazón la siento
y escucho su voz en el arrullo del viento,
su mirada reflejada en el corazón del sol
y sus latidos en mi pecho.
Me hace falta su calor
en el frío del invierno
y la frescura de su amor
en la boca del averno..
Elizabeth Flores.
11 / 05 / 13.
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